Sucedió el último seis de octubre y de forma simultánea en 23 ciudades. Decenas de activistas convocados por nuestra plataforma nos congregamos en calles y plazas. De negro —en señal de respeto hacia quienes sufren la tragedia—, armados con tabletas y ordenadores portátiles, y con el rostro cubierto por máscaras para destacar que ninguno somos importantes en más de lo que aportamos a la causa, mostramos a quien quiso escucharnos los efectos de la caza. Víctimas asesinadas, perros y otros animales torturados hasta la muerte cuando ya no sirven como herramientas, irreparables daños medioambientales. Octubre, fin de la veda. El negocio de la muerte comienza la matanza. Porque no existen razones válidas para convertir el planeta en el reino de la crueldad… NO A LA CAZA.
Los cazadores aseguran amar a los animales, y así lo gritarán en las calles por primera vez el 15 de abril. Pero ¿qué es amar? ¿Amar es considerar a un ser vivo una simple herramienta? ¿Amar es arriesgar la vida de un indefenso animal haciéndole correr hasta la muerte? ¿O es amar atar a los animales a las vías del tren para que tengan la muerte más dolorosa? Amar es la palabra que usan los cazadores, pero se traduce en maltrato y atrocidades. Lacra nacional, vergüenza europea y atrocidad mundial por la que hoy gritamos a una sola voz NO A LA CAZA.
Por desgracia, a día de hoy, el cruel suceso sobre el que queremos sentar las bases de un nuevo comienzo es más habitual de lo que debiera.
La crueldad de los denominados galgueros no alcanza límites, y no los llegan a tener gracias a la exclusión de los animales utilizados en la caza en la gran parte de legislaciones de las comunidades autónomas. Ya hace cinco años conocíamos el caso de los 90 perros de Mogán, que movían de un municipio a otro para burlar las penas que con mucho esmero los animalistas conseguían a través de firmas. Pero las atrocidades no paran, y el hallazgo de esta fosa común alerta tanto a animalistas como al mundo entero.
Gracias a la ayuda de voluntarios, una vez más, se busca la justicia de estas almas que fueron sacrificadas de una manera cruel y salvaje. La legislación no puede obviar estos hechos. Por el momento 25 cadáveres de perros, que van en aumento, fueron arrojados con vida condenados a morir de hambre y sed. EXIGIMOS JUSTICIA PARA TODOS Y CADA UNO DE ESTOS ASESINATOS.
Tarancón no caerá en el olvido. Las palabras se deben convertir en hechos y no pararemos hasta que la igualdad animal sea alcanzada. Los seres más puros del planeta están sufriendo, y necesitan nuestra ayuda. Una vez más, unid@s gritamos por todos los sin voz NO A LA CAZA. Por todos los galgos a punto de morir en entrenamientos diarios de 30 kilómetros atados a un remolque, y que cuando sobreviven ganar una carrera se convierte en un hecho de vida o muerte, por los que en toda su vida sólo han comido un trozo de pan y nunca recibirán una caricia.
25 cadáveres que van en aumento, 25 seres inocentes, 25 almas que vivieron torturadas y murieron de una manera idéntica a la de las antiguas fosas comunes de la época franquista. Unas leyes que dan la espalda a los casos leves y más extremos de maltrato amparando a los asesinos más sanguinarios. Un marco judicial que PROTEGE la matanza masiva de perros autodenominados de caza bajo la excusa de ser una tradición de la población rural.
La esperanza a pesar de las miles de muertes sigue viva. Gracias a los supervivientes, a las pobres almas que nos demuestran que por cruel que pueda llegar a ser el ser humano jamás perderán la confianza en él; a las almas torturadas que abren su corazón a una nueva persona sin contemplaciones y dejando atrás su pasado.
Queremos EXIGIR la ayuda de todos aquellos que nos escuchen y de los políticos. Esta situación debe cambiar, estas muertes no deben caer en el olvido, ESTAS 25 MUERTES DEBEN SER MOTIVO SUFICIENTE DE CAMBIO.
Hoy nuestra voz se une, junto con la de muchos países europeos que siguen de cerca los casos, por estas injustas 25 muertes, pero también por todas las que se están produciendo desde la finalización de la temporada de caza. Por los que son atados a las vías del tren al amparo de una muerte dolorosa, por la odisea que viven 90 podencos de Mogán que llevan 5 años en un limbo judicial sin ayuda y hacinados. Por los ahorcados, por los tirados a pozos, por los abandonados a su suerte y, sobre todo, por los que todavía luchan por vivir. Por todos ellos y por los que todavía están por venir hoy decimos BASTA.
BASTA YA de permitir en nombre de una tradición que se juegue con la vida de seres vivos.
BASTA YA de ahorcar a seres indefensos.
BASTA YA de tirar a un pozo a un galgo cuando se considera que ya no sirve para la caza.
BASTA YA de considerar una especie superior a otra.
BASTA YA de encerrar en una tragedia perpetua a los perros de caza que se repite cada febrero.
La expresión con la que titulamos esta entrada, define en castellano a esas jornadas de climatología especialmente adversa que invitan a quedarse en casa, disfrutando de café, té, película, buena soledad o mejor compañía. El pasado domingo, con independencia del temporal, en las principales poblaciones del Estado y en un buen número de ciudades europeas, hizo, en efecto, un día de perros. También de liebres, de perdices, de zorros, de lobos, de ciervos, de corzos o de jabalíes. Porque para defender su derecho a una vida protegida del infame negocio de la caza, salimos a la calles a gritar basta; a exigir un cambio legislativo que anteponga la sensibilidad de la sociedad contemporánea al lucro sin escrúpulos de una minoría.
Aunque creemos que nos favorecen, en NAC no damos cifras. Siempre entendimos que, cuando alguien posee un mensaje que transmitir, lo importante es que se difunda. Sin más que consultar la prensa –digital o escrita–, escuchar las radios o sentarnos ante alguna pantalla, podemos dar por cumplido el objetivo inmediato, como paso previo a convertir en pasado el tiempo en que se conjugue la actividad cinegética.
Nuestro agradecimiento a quienes colocaron su imagen pública y su talento al servicio de la causa común. A asociaciones, colectivos y protectoras. A partidos. A todas las y los asistentes. A Chesús Yuste que se pegó un palizón de viaje para compartir sus ideas y su experiencia en la materia, desde los perfiles de político, escritor e incansable luchador antiespecista. A Nathalie Seseña que interpretó nuestro manifiesto de este año, como solo podía hacerlo una actriz de su nivel. A Ouke Leele por escribirnos para la ocasión una obra de arte en forma de poema, y por arriesgarse a leerlo en unas circunstancias tan desfavorables para ella. Y, de modo muy especial, a los coordinadores y coordinadoras de las distintas ciudades, y a esa legión de activistas que, desde un anonimato que engrandece, hicieron posible que nuestro NO A LA CAZA de 2018 sonara, entre la tempestad, más claro y más bello que nunca.
Os dejamos un vídeo de David Zokad, resumen de la manifestación de Madrid. Al pie encontraréis los enlaces a los textos citados, ya difundidos a través de estas mismas páginas. Merecen lectura detenida.
A todos y a todas los que de uno u otro modo, incluso desde la crítica, hicisteis posible el #NoalACaza4F …
En su mirada desbordada de sangre, habría atisbos de humanidad. En su mirada inyectada de muerte, habrían inoculado bondad. En su mirada sujetada por el deseo ávido de dinero, habrían pagado con caricias.
Y los mansos galgos, los podencos mansos y sus amorosos ojos. Sus graciosas patas y su fina figura en el engranaje de la barbaridad inculta de matar por matar en aras de tantas absurdas disculpas, de regular lo que, en su sabiduría, la naturaleza hace con tanta perfección y sencillez.
Al mirar a sus hijos, niños, habrían descubierto que derramar sangre ni es justo, ni es bueno. Que los niños miran a los animales y sienten amor puro. Reconocen en ellos a sus compañeros, reconocen en ellos la ternura sin final.
Los galgos como sus niños, hijos, se asustan y tiemblan participando en el horror. Obligados, extorsionados, torturados. No amados.
Como nuestros hijos, niños, solo quieren ser amados y amar. Que para eso nacemos todos en esta tierra. Nacemos niños, sentimos y sabemos y conocemos lo humano. ¿Quién nos despojó del recuerdo, quién nos zambulló en ese olvido que nos hace capaces de tener un rifle en las manos y dispararlo contra un cuerpo, que nos hace ver la muerte, propiciarla, impasibles? Si el dinero es el dueño de la vida, si está por encima de ella, ¿cómo llamarnos humanos sin avergonzarnos?
Si la ignorancia es la madre de la crueldad, sacudamos las carnes de esta madre tan ciega y espantosa tan purulenta y vomitiva. Aneguemos su vagina para que sea ya infértil. Que todos los hijos de los hombres tengan por madre a la sabiduría que cercena la amnesia que nos ha apartado de reconocernos.
La sabiduría ha dado a luz a toda la naturaleza. Que la primavera reverdezca en nosotros y nos haga flor. Que la belleza nos vista de amor.
Entonces habrá humanidad entonces habrá bondad entonces habrá caricia.
La ignorancia, postiza nodriza, será despedida para siempre. Y no habrá más sangre inocente, derramada inútilmente, brutalmente. La ignorancia ha muerto, ¡viva la vida!
Hasta el jabalí ha sido domesticado para cotos intensivos, menos en los maizales
Dos tercios largos de la superficie de la provincia son cotos de caza y pesca a falta de otros aprovechamientos agrícolas o ganaderos, donde todo se repuebla, menos los pueblos. En cambio han proliferado las granjas cinegéticas de faisán, conejos, liebres, corzos y, sobre todo, perdices. En total la Junta tiene censadas catorce, aunque el número de criadores más o menos piratas o no declarados puede multiplicarlas varias veces. Practicamente la totalidad de los cotos de caza de la provincia se están repoblando estos meses con especies de recría en un negocio que se inició hace una veintena de años con apenas tres o cuatro granjas en toda España y que ahora aparece estancado después de multiplicarse, porque también el número de cazadores ha tocado luego techo.
Según Secundino Castresana, propietario de una de ellas en Santovenia del Monte, «puede que haya esas catorce granjas agrocinegéticas que dice la junta, pero la mayoría son de faisanes directamente para la cazuela». Los restaurantes, según él, a menudo los encargan «de quinientos en quinientos», pero la cría de la perdir para repoblar desde casa es otra cosa. «Que lo hagamos en serio no creo que seamos más allá de cuatro o cinco en la provincia, porque es una cría muy complicada». A lo grande Según Castresana, que cuenta con una granja de 20.000 perdices en Santovenia del Monte, a la ribera del Curueño, practicamente la totalidad de los cotos de caza de la provincia están siendo repoblados con animales de cría en cautividad.
Eso, que podría parecer nuevo para los profanos, no lo es, en cambio y paradójicamente para los cazadores, que lo saben, pero no por eso renuncian a practicar un deporte que de salvaje que ya sólo tiene lo que figura en los mapas. La explotación de los cotos es tan brutal como los escopetazos. «Sueltan cien perdices en temporada de caza y se les cargan entre dos domingos, así que hay que hay que hacer luego un par de sueltas encubiertas pocos días antes de levantar las escopetas: las perdices se mezclan, y punto».
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