Esa es la pregunta de cada año. ¿Cuántos perros de caza se abandonan en España?¿Cuántos galgos se abandonan cada año en España? Todos los años asistimos al baile de cifras entre los datos oficiales del Seprona, de la Fundación Affinity y de las protectoras.
Los datos del Seprona: Esos datos son prácticamente anecdóticos. Para Seprona el número de galgos abandonados al año apenas pasa de 8, dato que prácticamente cualquier protectora de España desmontaría sin problema con sus propios datos de galgos rescatados.
Estos son los datos de GALGOS RECOGIDO EN UN AÑO por algunas protectoras:
En este otro artículo publicado el diario El Mundo (artículo) el Servicio de Protección de la Naturaleza reconoce que los datos del Seprona tan solo recogen los datos de sus actuaciones.
“En las estadísticas de la Guardia Civil constan únicamente los datos de actuacionesde sus unidades que, bien por hallazgos casuales o bien por haberse puesto en conocimiento de alguna de ellas un hecho de este tipo, han derivado en algún tipo de intervención», matizan desde la Jefatura del Seprona, conscientes de que sus datos son incompletos porque no recogen todos los casos de violencia o abandono contra estos perros de caza. Por ejemplo, de la acogida de canes abandonados muchas veces se ocupan los ayuntamientos o, si los consistorios lo permiten, entidades privadas como las ONG. «No tienen la obligación de informar a la Guardia Civil de esas actuaciones, por lo que esos datos en ningún caso se incorporan en nuestra estadística«, recalcan desde el Servicio de Protección de la Naturaleza». (SEPRONA)
En el artículo publicado en septiembre del 2017 por el diario Público (artículo) dice que, según estadísticas de la Guardia Civil el 40% (27.724) de los perros maltratados son perros de caza y admite que El Seprona no recoge todas las cifras de maltrato a perros “En su respuesta a la senadora María Isabel Mora, del grupo parlamentario Unidos Podemos en 2017, el Gobierno reconoce que el Seprona “no tiene constancia estadística” de estas actuaciones, de lo que se deduce que las cifras de maltrato son en realidad muy superiores, aunque no existe ningún organismo que recopile estos datos.”
Con esto queda más que demostrado e incluso reconocido por la Guardia Civil y el Gobierno de España que los datos del Seprona están alejados de la realidad del abandono y maltrato de estos animales en España.
Los datos de la Fundación Affinity La Fundación Affinity cada año publica un estudio sobre abandono de animales con los datos que algunas protectoras de animales hacen llegar a dicha Fundación. Por lo tanto cuando Affinity habla de ABANDONO realmente habla de perros RECOGIDOS por algunas protectoras. Según su estudio, en España en 2018 se abandonaron 104.688 perros en 2018, siendo la primera causa de abandono las camadas indeseadas 15,3% y la segunda con un 12,6% el fin de la temporada de caza.
Siendo el fin de la temporada de caza el mes de febrero y siendo el porcentaje del 12,6% del abandono total, podemos decir que: Tan solo en un mes, en febrero, se abandonan 13.190 perros de caza según los datos de la Fundación Affinity
Siento el total de perros de caza abandonados anualmente en España 74.328 Estudios Abandono y Adopción ¿Cuántos perros de caza de abandonan al año? Para poder sacar los datos de perros de caza abandonados anualmente nos tenemos que fijar en los porcentajes de perros de caza recogidos por protectoras y grupos de rescates. FBM 95%, SOS Rescue 75%, Bimba Rescate Animal 62%, Asociación Defensa Animales Segovia 45%, SOS Galgos 99%, Baasgalgo 99%, Arca Sevilla 23% Preguntadas y usando los datos de siete protectoras, la media de perros de caza recogidos es del 71% ¿Cuántos galgos son abandonados en España? Según los datos ofrecidos por la Federación Española de Galgos al diario El Mundo (artículo) en 2015, en España hay aproximadamente 200.000 galgos. Buscando en la web del Club Nacional del Galgo Español vemos que la edad ideal para competir con el galgo es de 22-26 meses la hembra y de 24-30 el macho Eso nos dice que a los 3 años el galgo deja de estar en su momento ideal para competir con lo cual ya no sirve para los intereses del galguero y solo le queda ser desechado o usado para la cría si ha sido muy bueno. Si cada 3 años se desechan mínimo 200.000 galgos, ¿Cuántos galgos “sobran” cada año? Nuestros cálculos son de 66.666 galgos “dejan de ser útiles” cada año.
Podéis contactar con Fundación Affinity en este correo: estudioabandono@dep.net
Ayuda a realizar su estudio anual sobre abandono mandando rellenando este FORMULARIO con los datos de tu protectora o asociación.
Últimamente escuchamos a los cazadores decir que ellos son los que erradican “las plagas” de animales que tanto nos afectan a los agricultores y a los urbanitas, no solo de jabalíes, también de conejos, de zorros, de gamos, corzos, etc.
Y claro, que podemos decir ante esto si nos encontramos jabalíes en las puertas de nuestras casas, conejos en parques y rotondas, corzos que saltan en cualquier punto de la carretera.
Animales que destrozan los cultivos de los agricultores muchos de ellos también aficionados a salir a matar con la escopeta. Que sí, que hay sobrepoblación de animales.
Pero que no os engañen, un gran número de esos animales que encontramos y que los cazadores denominan plaga son animales criados por y para los cazadores. Jabalíes que arrasan campos de cebada, maizales, los que vemos en nuestros parques sin miedo al humano levantando el césped, los conejos que arrasan trigales, los que vemos viviendo en las rotondas, los corzos, venados, etc que tanto daño causan a los agricultores, que se comen los viñedos o los castaños, muchos son criados en granjas y soltado para darles caza.
Pongamos de ejemplo los datos encontrados en esta web sobre las granjas de conejos de monte:
En 2017 en España había 306 granjas de conejos de monte con una media de 430 conejas reproductoras las cuales tienen una media de 18 gazapos al año. Esta simple cuenta nos da que en España cada año se crían para soltar y cazar en nuestros montes 2.368.440 conejos
Caso 2,4 Millones de conejos de monte que son criados en granjas!
¿Quiénes son culpables de la sobrepoblación?
Lo mismo pasa con jabalíes, corzos, muflones, ciervos, perdices….
Según el artículo de Trofeo Caza “Perdices de granja son todas iguales” en España se sueltan para dar muerte a entre 3,5 a 5 millones de perdices y más de 100.000 faisanes.
En definitiva creemos que los cazadores y sus ansias de tener más animales delante de sus escopetas son en parte culpables de sus denominadas plagas, de los destrozos en muchos de los cultivos de nuestros campos y de los accidentes de tráfico con animales.
Por masiva que haya sido la asistencia, no cabe el término éxito cuando millones de animales salvajes y miles de perros, reducidos a la condición de utensilios, perecen cada año a consecuencia directa de la actividad cinegética. Si el primer paso era hacernos oír, al menos en eso nos sentirnos satisfechos/as. Seguirán matando mientras quienes pueden no dicten normas que lo penalicen, pero ahora ya saben que tienen en contra a un cada vez más extenso sector de la sociedad, incapaz de permanecer indiferente ante la masacre. Seguimos, conscientes de que aún no hemos logrado nada. También seguros de que con vuestro apoyo, un día no muy lejano la caza y toda forma de maltrato animal se convertirá en un triste recuerdo del pasado. A nuestro favor reman el tiempo y la razón. A todos/as los/as que lo habéis hecho posible: gracias.
Hace apenas unos meses, el Estado entero se horrorizó. Uno de esos vídeos difundidos por las redes sociales nos mostraba en su crudeza la realidad de una montería: doce perros y un ciervo herido de muerte se despeñaban por un barranco. Desde el otro lado, un número indeterminado de individuos disfrutaban con el espectáculo, mientras otro personaje siniestro caminaba despacio hacia el lugar de los hechos con la naturalidad de quien asiste a lo cotidiano. El micrófono abierto terminaba de dibujar la escena: «La que está liando el ‘venao’», se escuchaba. Como en cualquier modalidad de maltrato, los verdugos terminan por convertir en culpable a la víctima.
La respuesta de los cazadores fue inmediata: nadie mejor que ellos saben amar a sus perros, conservar el medio natural y nadie como ellos para respetar a las que, en un lenguaje inadmisible en estos días, consideran sus presas. Curiosa forma de afecto que consiste en mandar a los amigos a la muerte, en contaminar de plomo los espacios comunes a todos los seres vivos y en disparar desde lejos, sin oportunidad de defensa, a quienes afirman reverenciar para luego rematarlos a cuchillo cuando caen malheridos.
La Federación Española de Caza recomendó a los suyos que no divulgaran imágenes de este tipo porque podrían ser malinterpretadas por la sociedad, como si la escena dejara algún espacio para el libre criterio, e inventó para el caso una historia de Disney en la que todos los participantes terminaban felices y poco menos que degustando una coliflor. El mensaje último, el de siempre: se trataba de un caso aislado, un suceso accidental, que en nada empañaba el impoluto comportamiento de la generalidad del gremio.
Poco más tarde, nos conmovía otro cruel episodio. Un tipo enorme golpeaba, humillaba y disparaba a bocajarro a un zorro mutilado, con total probabilidad por una de las miles de trampas con las que quienes se autodenominan «grandes defensores» de la vida salvaje pretenden exterminarlos. Como si se tratara de un alumno que se presenta al examen con solo una página estudiada y responde con la cantinela aprendida sea cual sea la pregunta del profesor, otra ración más de lo mismo: otro caso aislado que en nada representa al colectivo.
Los anteriores, son solo un par de ejemplos de los más mediáticos. Cada semana nos despertamos con noticias macabras que nos narran el horror del hallazgo de algún o algunos perros tiroteados o ahorcados en un árbol como parece ordenar su criminal rito. Más casos aislados, para los integrantes del sector cinegético.
Según la estadística oficial elaborada anualmente por el Gobierno, solo en 2015, esos casos aislados provocaron el asesinato legal de 20.922.143 individuos de las más diversas especies, desde córvidos hasta ciervos pasando por zorros, por lobos o por muflones. A ese hiriente cifra debemos añadir las procedentes de prácticas furtivas, por razones obvias ajenas a la estadística, los incontables perros que corrieron la misma suerte que los del vídeo o los 50.000 que según los datos más fiables se abandonan cada año en campos, montes y carretera; también los hurones, las aves de cetrería y quienes por caber, según comunidades, en esa infame denominación de «alimañas» ni siquiera cuentan para los informes. Esas son las víctimas de la caza.
La práctica cinegética no es una tradición, no es parte de nuestra cultura, no es un deporte, no es un modo de disfrutar la naturaleza ni supone la defensa del mundo rural. La caza, hoy, es el ejercicio legal de la psicopatía, matar por matar, y un negocio que según sus propios números factura al año más de 3.635 millones de euros a costa del sufrimiento animal.
En fecha tan simbólica, en la que el fin de temporada marca el principio del tormento anual de los galgos, desde la defensa de las víctimas y desde la conservación de un medio natural que corresponde en usufructo a cuantos habitan el planeta, exigimos a quienes desde cualquier ámbito dispongan o puedan disponer del poder para ello un claro posicionamiento y la adopción de las medidas necesarias para que el exterminio sistemático de la vida se convierta en un lúgubre recuerdo del pasado.
Muchos de los galgos que hoy habitan en nuestras casas han pasado previamente por un lugar triste y sombrío llamado residencia. Mi Minnie viene de allí. Llegó tras vagar sin descanso por campos y calles de un pueblo de Toledo.
Minnie tiene sus huesos llenos de «nudos». El más llamativo, uno que se le sale de la clavícula. No le gustan los palos, pero quiero pensar y creo que fue por un atropello. Demasiadas fracturas mal cuidadas… Vi su video: una chica la intentaba consolar, una mano a la que ella se aferraba.. Quise a esta chica. me encantó ver cómo los trataban, cómo intentaban vendar sus almas rotas.
Yo también fui voluntaria y es algo que haces con la mejor intención. Procuras mejorar en lo posible sus condiciones, darles todo el cariño del que seas capaz. El día de su llegada se vuelve muy difícil. Algunos vienen maltratados, totalmente rotos, con su mirada vencida intentando pasar desapercibidos y no ser vistos.
A otros les trae su galguero directamente —ya no «sirven»—. Suelen ser perros lesionados, con frecuencia en las patas, como Malú a la que recogí para introducirla en un frio chenil. Su cara de desorientación, su mirada detrás del galguero queriéndome seguir… En ese momento solo la lealtad supera su miedo. Qué difícil cerrar la puerta y que esté a gusto. Despliegas todas tus armas: caricias, comida, chuches. Pero es imposible, sabes que ese día nada sirve.
Los más afortunados son encontrados en las calles y llevados a centros de protección que luego los derivan a asociaciones para su adopción. En cualquier caso, la estancia para los galgos allí es dura, triste… Y para eso van las voluntarias, para mejorarles la vida, para conseguir cambiar su expresión, darles cariño y alegría para hacer que vuelvan a ser perros. Se consigue, tarde o temprano se consigue.
No todo el mundo posee las cualidades necesarias para ejercer de voluntario. He presenciado muchas «primeras veces» de gente que ya no regresaba. No saben lo que se pierden: el impagable valor de estar allí y sentir ese hilo invisible que se crea entre ti y cada uno de los perros. Un hilo fuerte hecho de comprensión, cariño y confianza que ya llevarás de por vida.
Mi profundo respeto por todos los voluntarios que, sin medios, se dejan la piel por los perros. Resulta realmente difícil irse a casa sabiendo que quedan allí. Mucho ánimo para continuar y todo el apoyo del mundo porque os necesitan y os quieren.
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