La perrita fue encontrada de manera casual por una voluntaria de la asociación protectora Arca de Noé, que logró salvarle la vida y ha denunciado el caso ante la Guardia Civil. Los hechos ocurrieron en Granadilla
La historia de Hanna, una cachorra podenca, resulta tan estremecedora que cuesta creer que haya tenido un desenlace favorable. La perrita fue hallada malherida y al borde de la muerte dentro de una bolsa en un contenedor de basura en el barrio de Atogo, en el municipio de Granadilla de Abona, en el sur de Tenerife.
El caso ya ha sido denunciado ante la Guardia Civil y se encuentra en manos del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), que ha abierto una investigación para tratar de identificar al autor de los hechos, según explica a Planeta Canario la gerente de la Asociación Protectora Arca de Noé, Linda Gallinat.
Todo ocurrió a finales de marzo pasado Una voluntaria del refugio canino había salido a pasear a dos perros ancianos, Zipi y Zape, en una zona distante del recinto. Tras recorrer aproximadamente 1,5 kilómetros en coche, tuvo que detenerse en Atogo porque los cinturones de seguridad de los animales se habían enredado.
Cuando se disponía a reanudar la marcha, escuchó un ladrido que no procedía ni de Zipi ni de Zape. Aunque no veía a ningún otro perro en los alrededores, decidió revisar en los contenedores cercanos. Y tuvo la providencial intuición de mirar en la basura.
Dentro, encontró varias bolsas con restos de conejos.
Al abrirlas una a una, descubrió en una bolsa a la podenca, inmóvil y en estado crítico, pero que un minuto antes había hecho un último esfuerzo para emitir un ladrido que a la postre le salvó la vida.
La voluntaria, convertida ya en ángel de la guarda, pidió ayuda al refugio y trasladaron de inmediato al animal a una clínica veterinaria en Las Chafiras, en San Miguel de Abona.
“Hanna no tenía chip, no respiraba e ingresó en estado de shock; así que pensábamos que no sobreviviría”, relata Gallinat.

En este centro comprobaron que la podenca presentaba fiebre, desnutrición severa y varias lesiones.
Posteriormente fue trasladada a otra clínica en Santa Cruz de Tenerife, donde un TAC confirmó fracturas en vértebras cervicales, mandíbula y cráneo. En ese mismo momento, casi como el milagro bíblico de Lázaro, el animal se puso en pie.
La perrita necesitó un periodo de hospitalización. Unas semanas después, Hanna continúa recuperándose favorablemente en el refugio de Arca de Noé.
Según la asociación, su evolución está siendo muy positiva gracias a los cuidados veterinarios y la atención de las voluntarias.
La perrita es muy agradecida, al ver su semblante tirno y alegre nadie podría imaginar la terrible historia que ha sufrido.
Gallinat advierte de que, desgraciadamente, todavía queda mucho por hacer para acabar con la crueldad contra los animales. “Con los podencos vemos situaciones muy duras”, señala, y recuerda episodios recientes de abandono y atropellos en la autopista del sur sin auxilio por parte de los responsables.
En el caso de lo ocurrido a Hanna, algunos indicios apuntan a que su propietario pudiera ser cazador, ya que el animal apareció junto a restos de conejos.
Hay que recordar que la Ley de Caza de Canarias establece que los cabildos deben realizar un registro y un control de los perros de caza, podencos, una medida que, en este caso, no se habría realizado.
La asociación subraya la importancia de la colaboración ciudadana para esclarecer lo ocurrido y pide que cualquier persona que disponga de información que pueda ayudar a esclarecer la autoría la comunique a la Guardia Civil.
