El día 1 de Julio se reunió la Real Federación Española de Caza con La Dirección General de Derechos de los Animales para hacerle llegar sus peticiones sobre bienestar animal.
Sin entrar en detalles de nuestra valoración negativa de si los cazadores deben o no exponer sus medidas sobre Bienestar y Protección Animal, hemos podido leer atentamente las 10 propuestas que el sector cinegético pide. https://www.fecaza.com/images/8fotosypdf/Bienestar_Animal_DEFINITIVO.pdf
Como siempre, se autodenominan de absoluta necesidad para la sobreabundancia de especies cinegéticas. Y a la vez, obviando las más de 800 granjas cinegéticas que existen en España y que siembran nuestros campos de animales prácticamente domesticados y que han extendido varias enfermedades como la toxoplasmosis, la moscarda o la peste porcina africana entre nuestros animales silvestres. https://www.plataformanac.org/granjas-cinegeticas-la-verdad-de-la-caza/
El punto 2 del documento es una clara declaración de intenciones. Piden que no sea delito a sus perros el causarles dolor o sufrimiento, grave o no, si está justificado o es necesario. Pidiendo que la definición de Maltrato animal quede así: Maltrato animal es toda conducta por acción o intencionada, mediante la cual se inflige a un animal dolor o sufrimiento grave, social y legalmente no justificado o no necesario.
En el punto 4 del documento piden que las competencias de estos animales sean exclusivas de la Real Federación Española de Caza. Esto les dejaría totalmente desprotegidos frente a los intereses de los cazadores y excluiría a los perros de caza de esta nueva ley nacional de protección animal. Es algo tan absurdo como si pidieran que los derechos de los trabajadores fueran competencia exclusiva de la Patronal.
En el punto 5 vuelven a agarrarse a los datos del SEPRONA para decir que los perros de caza son los menos abandonados. Cifras que según el SEPRONA y el propio gobierno de España no se ajustan a la realidad. Según los datos de la Fundación Affinity tan solo en febrero al terminar la temporada de caza se abandonan más de 14.000 perros por los cazadores, siendo ésta la segunda causa de abandono en España.
En el punto 6 del documento se oponen al control de la cría y defienden la cría “amateur” con lo que todo conlleva. Ya sabemos el gran número de abandonos de perros de caza que “no valen”, los descartes de cachorros o el gran numero de perros que llega a las protectoras por camadas indeseadas. La cría incontrolada y sus correspondientes camadas no deseadas es la primera causa de abandono en España según la Fundación Affinity. Posiblemente muchas de estas provengan de criadores “amateur”.
El punto 8 del documento habla del “control poblacional” de los gatos: “desde la RFEC se ha solicitado su gestión a través de núcleos zoológicos, no permeables, evitando la salida y asilvestramiento de los gatos y, en caso de que esto no sea posible, su control poblacional.” ¿Esto significa que todo gato que no esté dentro de un núcleo zoológico, ya sea en la calle o en el campo podría ser cazado? Esta medida, de ser aprobada, podría suponer que se permita la matanza de miles de gatos callejeros.
Y por supuesto, en el punto 9 del documento no dejan pasar la oportunidad de pedir más dinero, esta vez para mejorar sus núcleos zoológicos. ¿Nos lo creemos? Este dinero se sumaría a los más de 3 millones de euros que ya reciben las federaciones autonómicas de caza.
SUBVENCIONES PÚBLICAS PERCIBIDAS POR LAS FEDERACIONES AUTONÓMICAS DE CAZA
Una falacia repetida en cada temporada: el mito de la sobrepoblación se convierte en el pretexto de la matanza. La estrategia resulta tan simple como eficaz. Primero eliminan los depredadores naturales (lobos, zorros, linces, rapaces, reptiles…), la «competencia» de las empresas del sector cinegético; después, llenan los cotos con individuos criados en granjas, que garantizan capturas masivas, imprescindibles para la rentabilidad de su negocio. Miles de euros invertidos en publicidad, más o menos disfrazada de información, de deporte y hasta de protección de los cultivos o de la naturaleza, sostienen un gremio que se lucra a fuerza de sustituir el verde de los prados por el rojo de la sangre animal. Las imágenes de las últimas semanas con jabalís, ciervos o corzos buscando alimento en ciudades desiertas forman parte de esta campaña.
#ElNegocioDeLaCaza
Bajo esas condiciones, las presas, como ellos las denominan, no tienen la menor oportunidad de supervivencia. Alimentadas con pienso, sin hábito de protegerse en el medio salvaje, se transforman en dianas vivas para saciar el apetito de muerte de los que disparan. El método se repite con independencia de la modalidad. El mismo principio sirve en una montería que en una tirada de perdices. Fieles a la lógica capitalista de la ley de Say, la oferta crea su propia demanda, los propietarios de los derechos de caza fabrican el problema para que la solución pase por inundar de dígitos sus cuentas bancarias.
Los efectos de estas prácticas resultan devastadores. Los daños al medio se unen a la masacre animal en un cóctel perfecto que asesina la biodiversidad, destruye el equilibrio natural y convierte los campos en factorías de dianas vivas, listas para ser vendidas al mejor postor. La sobrepoblación deja de ser una razón que justifica la caza para constituirse en su consecuencia interesada.
Para infortunio del grupo de presión cinegético, las frases anteriores no son afirmaciones gratuitas. Se sustentan sobre los datos. En 2016, por ejemplo, se cuantificaban en 309 las granjas españolas destinadas a la cría en cautividad de conejo de monte, con una producción anual superior a los dos millones de ejemplares (Departamento Ciencias Agroforestales, ETSIA, Universidad de Sevilla). En 2014, el Ministerio de Agricultura hablaba de 1235 explotaciones de perdiz; mientras la propia UNAC (Unión Nacional de Asociaciones de Caza) reconocía en su informe de 2018 que las sueltas de esa especie se situaban entre los cuatro y seis millones por año. Solo en la provincia de Ciudad Real, existían en 2019, según los datos oficiales, 60 granjas cinegéticas, de las más de 130 distribuidas por el territorio de Castilla-La Mancha.
Por encima de los números, la farsa se descubre a través de las confesiones. El conocido Informe Prada, elaborado en 2018 por la antes citada UNAC, dice textualmente en su página 9: «No solo crece el número de granjas cinegéticas legales. Al calor del dinero, surgen multitud de ecodelincuentes dispuestos a saltarse todas las normas, abriendo granjas cinegéticas ilegales que, por desgracia y debido a la demanda existente, acaban colocando en el campo sus ejemplares, con los importantes riesgos que ello acarrea, entre otros, el sanitario».
En la misma línea, se expresaba don Luis Fernando Villanueva, presidente de APROCA (Asociación de Propietarios Rurales para la Gestión Cinegética y Conservación del Medio Ambiente) cuando, en reciente entrevista al diario La Tribuna de Ciudad Real, destacaba «el problema de falta de especies que tiene actualmente el campo».
La tan manida sobrepoblación no existe o, al menos, no se produce de forma natural. Es el pretexto o la consecuencia de una actividad, la cinegética, que llega a lucrarse en más de 3500 euros por matar un ciervo, por encima de los 2000 con un muflón, un gamo o un jabalí y hasta casi 1500 por una pobre cabra. La caza no es la solución, sino la causa. El negocio de la muerte, de la mentira y de la destrucción.
Esa es la pregunta de cada año. ¿Cuántos perros de caza se abandonan en España?¿Cuántos galgos se abandonan cada año en España? Todos los años asistimos al baile de cifras entre los datos oficiales del Seprona, de la Fundación Affinity y de las protectoras.
Los datos del Seprona: Esos datos son prácticamente anecdóticos. Para Seprona el número de galgos abandonados al año apenas pasa de 8, dato que prácticamente cualquier protectora de España desmontaría sin problema con sus propios datos de galgos rescatados.
Estos son los datos de GALGOS RECOGIDO EN UN AÑO por algunas protectoras:
En este otro artículo publicado el diario El Mundo (artículo) el Servicio de Protección de la Naturaleza reconoce que los datos del Seprona tan solo recogen los datos de sus actuaciones.
“En las estadísticas de la Guardia Civil constan únicamente los datos de actuacionesde sus unidades que, bien por hallazgos casuales o bien por haberse puesto en conocimiento de alguna de ellas un hecho de este tipo, han derivado en algún tipo de intervención», matizan desde la Jefatura del Seprona, conscientes de que sus datos son incompletos porque no recogen todos los casos de violencia o abandono contra estos perros de caza. Por ejemplo, de la acogida de canes abandonados muchas veces se ocupan los ayuntamientos o, si los consistorios lo permiten, entidades privadas como las ONG. «No tienen la obligación de informar a la Guardia Civil de esas actuaciones, por lo que esos datos en ningún caso se incorporan en nuestra estadística«, recalcan desde el Servicio de Protección de la Naturaleza». (SEPRONA)
En el artículo publicado en septiembre del 2017 por el diario Público (artículo) dice que, según estadísticas de la Guardia Civil el 40% (27.724) de los perros maltratados son perros de caza y admite que El Seprona no recoge todas las cifras de maltrato a perros “En su respuesta a la senadora María Isabel Mora, del grupo parlamentario Unidos Podemos en 2017, el Gobierno reconoce que el Seprona “no tiene constancia estadística” de estas actuaciones, de lo que se deduce que las cifras de maltrato son en realidad muy superiores, aunque no existe ningún organismo que recopile estos datos.”
Con esto queda más que demostrado e incluso reconocido por la Guardia Civil y el Gobierno de España que los datos del Seprona están alejados de la realidad del abandono y maltrato de estos animales en España.
Los datos de la Fundación Affinity La Fundación Affinity cada año publica un estudio sobre abandono de animales con los datos que algunas protectoras de animales hacen llegar a dicha Fundación. Por lo tanto cuando Affinity habla de ABANDONO realmente habla de perros RECOGIDOS por algunas protectoras. Según su estudio, en España en 2018 se abandonaron 104.688 perros en 2018, siendo la primera causa de abandono las camadas indeseadas 15,3% y la segunda con un 12,6% el fin de la temporada de caza.
Siendo el fin de la temporada de caza el mes de febrero y siendo el porcentaje del 12,6% del abandono total, podemos decir que: Tan solo en un mes, en febrero, se abandonan 13.190 perros de caza según los datos de la Fundación Affinity
Siento el total de perros de caza abandonados anualmente en España 74.328 Estudios Abandono y Adopción ¿Cuántos perros de caza de abandonan al año? Para poder sacar los datos de perros de caza abandonados anualmente nos tenemos que fijar en los porcentajes de perros de caza recogidos por protectoras y grupos de rescates. FBM 95%, SOS Rescue 75%, Bimba Rescate Animal 62%, Asociación Defensa Animales Segovia 45%, SOS Galgos 99%, Baasgalgo 99%, Arca Sevilla 23% Preguntadas y usando los datos de siete protectoras, la media de perros de caza recogidos es del 71% ¿Cuántos galgos son abandonados en España? Según los datos ofrecidos por la Federación Española de Galgos al diario El Mundo (artículo) en 2015, en España hay aproximadamente 200.000 galgos. Buscando en la web del Club Nacional del Galgo Español vemos que la edad ideal para competir con el galgo es de 22-26 meses la hembra y de 24-30 el macho Eso nos dice que a los 3 años el galgo deja de estar en su momento ideal para competir con lo cual ya no sirve para los intereses del galguero y solo le queda ser desechado o usado para la cría si ha sido muy bueno. Si cada 3 años se desechan mínimo 200.000 galgos, ¿Cuántos galgos “sobran” cada año? Nuestros cálculos son de 66.666 galgos “dejan de ser útiles” cada año.
Podéis contactar con Fundación Affinity en este correo: estudioabandono@dep.net
Ayuda a realizar su estudio anual sobre abandono mandando rellenando este FORMULARIO con los datos de tu protectora o asociación.
A pesar de la asistencia masiva, de la cada vez mayor repercusión en medios de comunicación, es inimaginable la cantidad de animales que seguirán muriendo como consecuencia de esta cruel actividad, la caza, que siembra horror y violencia allá donde se practica. Aún así, estamos convencidas de que el camino que iniciamos hace ya 9 años nos conducirá más temprano que tarde, y de manera inexorable a su fin.
A quienes corresponde legislar, deben posicionarse al lado de las víctimas y recoger nuestro grito de NO A LA CAZA. Grito que retumbó alto y claro en 39 ciudades españolas al unísono y en 6 ciudades europeas, concienciadas con el problema que padecemos y que no permanecen indiferentes al sufrimiento.
A todas las personas que cada año lo hacéis posible: ¡GRACIAS!
Un año más, y ya van nueve, salimos a las calles en el primer domingo de febrero. Ni siquiera la fecha es casual. Coincide con el fin de la temporada de caza con galgo, la más cruel de todas las modalidades cinegéticas, que une la muerte de los animales transformados en presas con el tormento perpetuo de los que se usan como meros utensilios. Los primeros son convertidos en trofeos; los segundos, heridos, abandonados, humillados y eliminados en el peor de los supuestos. Entre los unos y los otros, millones de víctimas, por el capricho cruel de unos pocos humanos. En nada ha cambiado nuestro objetivo original: solicitar el fin de una actividad, la caza, que tiene por meta el maltrato de los seres vivos.
Tampoco ha variado nuestro deseo de rendir, en este día, un tributo especial a los perros empleados en esas prácticas. Desde el principio, los tomamos por nuestro símbolo, conscientes de la particular indefensión derivada de un supuesto derecho de propiedad sobre ellos.
No andan los tiempos para dispersar esfuerzos. No por nosotros, sino por ellos, por los millones de animales que cada año perecen, víctimas de la barbarie. No es decente hacerlo en un Estado donde el lobby cinegético impone su negocio o donde la tercera fuerza parlamentaria pretende implantar la caza o la tauromaquia como asignaturas de curso en los colegios, y se empeña en perseguir todo aquello que discuta la supremacía del hombre blanco occidental, entendiéndose el sustantivo en su doble significado de género y especie. En la historia, sobran ejemplos de quienes, por obsesionarse en perseguir lo perfecto, se quedaron impunemente en la inacción o en actos de eficacia limitada a poco más que la propia complacencia.
No será este último nuestro caso. A los militantes de la paz, de la concordia y del amor os pedimos que no nos divida la política, ni los egos, ni las legítimas diferencias de criterio, y que hagamos una de nuestras causas, para construir entre todos y todas un mundo más amable, y para exigir, como parte de ese proceso, el fin de la caza a quienes tienen la responsabilidad de legislar. Desde cualquier perspectiva, en este principio de milenio, carecen de excusa actividades humanas con fondos y formas del Medievo.
Frente a quienes, con falsedad, esconden su interés económico y lo visten de tradición, deporte, cultura y hasta de defensa del medioambiente; nosotros preferimos llamar a las cosas por su nombre. La caza es negocio, muerte, sangre, tortura, machismo, deterioro de la naturaleza, atentado contra la vida salvaje, símbolo del abandono del medio rural, el peor de los clasismos, ruidos de disparos criminales donde antes dominaba el silencio…
Nos sobran razones para pedir que os posicionéis con nosotros y gritéis ante todo aquel o toda aquella que quiera escuchar:
NO A LA CAZA CON GALGOS NO A LA CAZA CON PERROS NO A LA CAZA
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