En menos de 24 horas, dos parlamentos del Reino Unido votaron para cerrar para siempre las pistas donde los galgos corren, caen y mueren. Lo que parecía impensable hace una década se convirtió en ley en Gales y Escocia durante la misma semana, enviando una señal inequívoca al resto del mundo: la crueldad no puede seguir llamándose tradición deportiva. España, donde las carreras de galgos siguen siendo legales, no puede ignorar lo que acaba de ocurrir al otro lado del Mar del Norte.
Los números son difíciles de rebatir. Según datos del Consejo de Galgos de Gran Bretaña, entre 2017 y 2024 murieron 1.357 galgos en las pistas de Inglaterra y Gales, y se registraron más de 35.000 lesiones. No son accidentes imprevistos: un estudio académico de 2018, dirigido por el investigador Andrew Knight, concluyó que las pistas ovaladas son intrínsecamente peligrosas, ya que imponen una carga física extrema sobre los animales y elevan de forma estructural el riesgo de lesiones graves.
Es decir, el problema no es la mala gestión de una pista concreta. Es el deporte en sí mismo. Esta es la paradoja que los parlamentos de Gales y Escocia han decidido afrontar con claridad legislativa: no se puede regular lo que es, por diseño, perjudicial para los animales que lo protagonizan.
«Las carreras de galgos son crueles de principio a fin», expresa Aïda Gascón, directora de AnimaNaturalis en España, haciéndose eco de las palabras que ya resuenan en el debate público británico y que deberían resonar también aquí.
En Escocia, la coalición Liberar a los Galgos, integrada entre otros por el grupo Hope Rescue, celebró la votación parlamentaria como un punto de inflexión histórico. La organización subrayó una ironía significativa: mientras la industria conmemoraba 100 años de carreras en el Reino Unido, dos de sus naciones decidían que esa tradición centenaria no merece un siglo más.
En Gales, la nueva legislación establece un periodo de transición entre 2027 y 2030 para que la industria cese su actividad de forma ordenada, con sistemas de adopción para los galgos retirados. La coalición Cut the Chase, formada por organizaciones como Blue Cross, Dogs Trust, Greyhound Rescue Wales y la RSPCA Cymru, fue contundente: «Durante demasiado tiempo, los perros han pagado el precio de esta forma de entretenimiento anticuada, con lesiones y muertes que son completamente evitables».
Europa no puede seguir tolerando esto
Lo que hace especialmente relevante esta prohibición no es solo lo que ocurre en el Reino Unido, sino el contexto global en el que se inscribe. Según la RSPCA, solo nueve países en el mundo permiten aún las carreras comerciales de galgos. Entre ellos, hasta hace días, figuraban las cuatro naciones del Reino Unido. Hoy ya son dos menos. La tendencia es clara, y España forma parte todavía de ese grupo cada vez más reducido y más cuestionado.
Las carreras de galgos en España no son un fenómeno marginal ni exclusivamente rural. Son una industria que instrumentaliza a animales sintientes para el entretenimiento y las apuestas, con consecuencias documentadas sobre su bienestar físico y psicológico. Los galgos utilizados en estas actividades son sometidos a un régimen de confinamiento, entrenamiento intensivo y exposición al riesgo de lesión grave que ningún marco ético contemporáneo puede justificar.
La explotación no termina en la pista. Comienza mucho antes, en las condiciones de cría y selección, y puede terminar de forma abrupta cuando el animal deja de ser rentable. Las organizaciones de rescate en España conocen bien este final: galgos abandonados, heridos o matados al término de la temporada de caza o de competición.
«Lo que ha ocurrido en Gales y Escocia demuestra que cuando la evidencia científica y la voluntad política se alinean, el cambio es posible. España tiene los datos, tiene la sociedad civil y tiene la responsabilidad de actuar», añade Gascón.
Lo que debemos aprender de esta prohibición
La prohibición aprobada en Gales y Escocia no surgió de la noche a la mañana. Fue el resultado de años de presión sostenida por parte de organizaciones animalistas, de estudios científicos acumulados y de una consulta pública que evidenció el cambio de valores en la sociedad. El modelo es replicable.
En España, el debate sobre el maltrato a los galgos lleva años presente en el activismo animalista, pero no ha alcanzado aún la dimensión legislativa que merece. La Ley de Bienestar Animal de 2023 supuso un avance en algunos ámbitos, pero no abordó de forma explícita y contundente la prohibición de las carreras de galgos como actividad comercial. La brecha entre lo que la ciencia recomienda, lo que la ciudadanía demanda y lo que la ley permite sigue siendo demasiado amplia.
Lo que ha ocurrido en el norte de Europa ofrece una hoja de ruta: legislar con base en evidencia, establecer periodos de transición razonables para la industria y garantizar sistemas de adopción para los individuos que han sido utilizados en estas actividades. No es una utopía. Es lo que Gales y Escocia acaban de hacer.
La League Against Cruel Sports ya ha pedido al Gobierno del Reino Unido que extienda la prohibición a Inglaterra. El mismo argumento vale para cualquier gobierno europeo que aún permita estas carreras: la coherencia entre los valores declarados de protección animal y las leyes vigentes no puede seguir siendo opcional.
El momento de actuar es ahora
En menos de 24 horas, dos parlamentos cambiaron la vida de miles de galgos. Esa velocidad no fue espontánea: fue el resultado acumulado de firmas, campañas, denuncias y presión ciudadana sostenida durante años. Cada acción cuenta. La tuya también.
Exige a tus representantes políticos que España se sume a los países que han prohibido las carreras de galgos como actividad comercial. Comparte esta información en tu entorno. Apoya a las organizaciones de rescate que trabajan cada día para sacar a los galgos del sistema de explotación. Y si estás pensando en ampliar tu familia, considera la adopción de uno de estos animales que, liberados del confinamiento y del riesgo, son compañeros extraordinarios.
Hace apenas unos días, en los parlamentos de Cardiff y Edimburgo, se escucharon los votos que cerraron las pistas. Ese sonido puede repetirse en Madrid. Depende también de lo que hagamos hoy. «Cada galgo que deja de correr en una pista es una victoria. Pero necesitamos que dejen de correr todos, y para eso necesitamos a más personas dispuestas a exigirlo», señala Gascón.
NOTICIA https://www.animanaturalis.org/n/47116?fbclid=IwY2xjawREKVRleHRuA2FlbQIxMABicmlkETFNeU9ENjJrOFF3V2NVNENGc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHm_ebsVGOMYiFOpzF9_X7bs73xyYapQ1QcE6zxQeauMvl8E0ZPkThdoXOQYN_aem_h-ChZ1sWgFR-5b4hKOuzvg
La Plataforma Ecologista Madrileña, la Asociación Empatía y la Plataforma No a la Caza han unido sus fuerzas para hacer frente a la nueva Ley de Caza que tramita la Comunidad de Madrid. Los colectivos denuncian que el texto, impulsado por el Ejecutivo regional, se basa en «falsas premisas» que presentan la caza como una herramienta de gestión y sostenibilidad.
Frente a ello, las organizaciones defienden que se trata de una actividad recreativa que encuentra su disfrute en la muerte de animales y que resulta incompatible con otros usos del territorio. Los colectivos han anunciado el inicio de campañas informativas y movilizaciones para contrarrestar lo que consideran un grave retroceso en materia medioambiental y ética.
La nueva normativa, que sustituirá a la ley franquista de 1970, ha sido redactada, «al dictado» del sector cinegético, señalan los ecologistas. Con 43.855 licencias de caza, este colectivo representa apenas el 0,63% de la población madrileña, pero la superficie cinegética ocupa más del 70% del territorio regional.
La nueva ley intensifica la presión sobre las especies silvestres al ampliar el listado cinegético de 24 a 31 especies. Entre las nuevas piezas se encuentran aves vinculadas a humedales —como gansos, ánades o agachadizas— cuyas poblaciones están en declive en la Península Ibérica y en la propia región. A ello se suma la recuperación de modalidades de caza prohibidas hasta ahora por su crueldad, como la caza de paloma con cimbel o la perdiz con reclamo, prácticas que emplean animales vivos como señuelo.
La norma también elimina trabas temporales al declarar hábiles todos los días del año para la caza, prohíbe el acceso a caminos públicos y a márgenes de ríos durante las jornadas de caza, autoriza el uso de drones, dispositivos térmicos o de visión nocturna para localizar a los animales.
NOTICIA https://elguadarramista.com/2026/03/30/ecologistas-y-animalistas-se-unen-para-desmentir-los-bulos-de-la-nueva-ley-de-caza-de-madrid/?fbclid=IwY2xjawREKeFleHRuA2FlbQIxMABicmlkETFNeU9ENjJrOFF3V2NVNENGc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHnDKxhT_wLH7tfdoHQm5kLYqBCvopPidzG19vR0B0NvZi3NqA_bnIlD3XPWR_aem_u535kxK2_aAKWprDR-OPaw
La investigación apunta que el disparo alcanzó a la víctima en la parte superior del cuerpo y que fue abandonada en el lugar
El joven localizado fallecido el 13 de marzo pasado en la barriada de Trassierra, en Córdoba, murió presuntamente tras ser alcanzado por una flecha de caza mayor en la parte superior del cuerpo. Fuentes de la investigación indican que diferentes circunstancias apuntan a un accidente de caza como origen del suceso, aunque el autor del disparo habría huido del lugar abandonando a la víctima.
La Guardia Civil afirma este sábado que las pesquisas avanzan. Por ahora, no hay detenidos por estos hechos. En los últimos días, ha confirmado que la muerte fue violenta, pero no ha precisado si participaron, o no, terceras personas. Sin embargo, fuentes cercanas a la investigación afirman que el fallecido, de 38 años de edad, habría recibido un flechazo de caza mayor en la parte superior del cuerpo, por lo que podría tratarse de la zona del cuello.
Hallado en un edificio abandonado
La familia, que es vecina de Las Margaritas, declaró a este periódico que la víctima se encontraba desaparecida desde el jueves 12 de marzo. Regentaba un taller de bicicletas en ese barrio. Finalmente, el cuerpo fue localizado un día más tarde. Los agentes la encontraron en un edificio abandonado, en la periferia del núcleo urbano de Trassierra, al ser alertados por el servicio de Emergencias 112 Andalucía.
Desde el primer momento, la Guardia Civil ha mantenido abiertas todas las hipótesis, dado que las lesiones que presentaba el cadáver hacían descartar una muerte natural, según manifestaron fuentes de la investigación. Ahora apuntan que la muerte habría sido accidental.
De acuerdo con la información de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente sobre la temporada 2025-2026, el periodo hábil para la caza mayor permanece abierto en Andalucía hasta el próximo mes de abril, para las especies de cabra montés y corzo.
NOTICIA https://www.diariocordoba.com/cordoba-ciudad/2026/03/28/joven-trassierra-murio-supuestamente-herido-128518071.html
Los Bombers de la Generalitat fueron requeridos la mañana del domingo, 22 de marzo, para realizar un rescate en una zona boscosa del Pallars Jussà, en Lleida. Un hombre de 62 años, vecino de Andorra, había sido embestido por un jabalí mientras cazaba y tenía una herida abierta en la pierna como consecuencia. El teléfono de emergencias 112 recibió la llamada de alerta cuando faltaban poco más de diez minutos para las doce del mediodía. Los Bomberos se desplazaron hasta el lugar del accidente, junto a la carretera L-511, dentro del término municipal de Abella de la Conca, acompañados de sanitarios del Sistema d’Emergències Mèdiques (SEM), para dar respuesta a la emergencia.
Según parece, el hombre disparó al animal, pero falló. El jabalí, asustado, corrió hacia él y lo embistió de tal manera que le clavó el colmillo en la pierna derecha, provocándole una gran herida abierta entre el tobillo y la rodilla, antes de adentrarse en el bosque. Los Bombers, que activaron el helicóptero con efectivos del Grup d’Actuacions Especials (GRAE) y del SEM, lo localizaron sangrando abundantemente.
Rescatado con helicóptero
Una vez llegaron hasta el cazador, que iba acompañado, los sanitarios le dieron una primera asistencia in situ, vendándole la pierna para detener la hemorragia, estabilizándolo hasta que pudieran intervenirlo. Se decidió evacuarlo del lugar haciendo izaje con el helicóptero, ya que se encontraba en una zona de difícil acceso. Para agilizar el rescate, lo evacuaron por aire hasta el aeropuerto de la Seu d’Urgell, donde lo esperaba la ambulancia que lo trasladó, finalmente, al hospital.
A pesar de la gravedad de la herida, que afectaba toda la pantorrilla derecha, y el consiguiente susto, el pronóstico de la víctima es favorable y no se teme por su vida.
NOTICIA: https://elcaso.elnacional.cat/es/noticias/rescatan-cazador-herido-ser-embestido-jabali-bosque-lleida_1614843102.html
El Juzgado les impone más de 3.200 euros de multa a cada uno y tres años de inhabilitación para el ejercicio de la caza
El Juzgado de Puerto del Rosario ha condenado a dos personas por un delito contra el medio ambiente tras la captura y muerte de siete ejemplares de pardela cenicienta atlántica en el Parque Natural de Jandía, en Fuerteventura.
Según ha informado la Guardia Civil, los hechos se remontan al pasado mes de septiembre, cuando agentes del Destacamento Marítimo de Fuerteventura detectaron la actividad durante una patrulla de vigilancia en la zona del Faro de Punta Pesebre.
En el operativo, en el que también participaban agentes de guardapescas en labores de seguimiento ambiental de espacios marinos protegidos, los efectivos observaron luces en una zona montañosa situada entre la playa del Junquillo y Punta de Barlovento, en el área de Aguacabras, en el municipio de Pájara.
Ante la sospecha de actividad furtiva, los agentes localizaron a dos personas que se dirigían hacia un vehículo portando un saco de rafia y una vara de madera con gancho, utilizada para extraer aves de sus nidos.
En el interior del saco se encontraron siete ejemplares muertos de pardela cenicienta atlántica (Calonectris borealis), especie incluida en el Catálogo Español de Especies Amenazadas con la categoría de vulnerable y sujeta a protección especial.
Tras la incautación, se estableció la cadena de custodia de los ejemplares, que fueron trasladados al Destacamento Marítimo en Corralejo y posteriormente entregados a agentes de medioambiente del Cabildo de Fuerteventura, quienes los remitieron al Instituto Universitario de Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria (IUSA).
El análisis realizado por este organismo confirmó la especie y determinó que los animales fallecieron por asfixia y traumatismo craneal.
A raíz de estos hechos, la Guardia Civil instruyó diligencias al considerar que los hechos podían constituir un delito contra la flora y la fauna tipificado en el artículo 334 del Código Penal.
El juicio se celebró a finales del mes de febrero en Puerto del Rosario, donde se dictó sentencia condenatoria. El fallo impone a los dos responsables una sanción económica superior a 3.200 euros a cada uno, así como la inhabilitación para el ejercicio de la caza durante tres años.
La pardela cenicienta atlántica es un ave marina que nidifica en cuevas, grietas y acantilados costeros y que acude a tierra firme únicamente durante el periodo reproductor. Está catalogada como vulnerable en el Libro Rojo de las Aves de España y protegida por normativa estatal y convenios internacionales.
La captura o muerte de esta especie está prohibida en Canarias desde 1981, en virtud del Real Decreto 3181/1980, que estableció la protección de determinadas especies de fauna silvestre en todo el territorio nacional. Desde entonces, distintas normativas han mantenido y reforzado su protección.
La legislación vigente contempla para este tipo de conductas penas de prisión de seis meses a dos años o multas, además de la inhabilitación para el ejercicio del derecho de cazar o pescar, así como posibles sanciones por daños al medio natural.
NOTICIA https://www.diariodefuerteventura.com/noticia/condenadas-dos-personas-por-capturar-y-matar-siete-pardelas-cenicientas-en-fuerteventura?fbclid=IwZnRzaAQqIHtleHRuA2FlbQIxMQBzcnRjBmFwcF9pZAo2NjI4NTY4Mzc5AAEexa6GMYAXHSBjZoijqSdaucTYNMHD1lzCfYNPd5JL5YK93tzsSM2HTFAoOP0_aem_kj09nOzKlxIgWIudgdoOJQ