Los animales fueron trasladados a dependencias municipales y posteriormente han sido dados en adopción a través de Centro De Protección Animal De Gobierno de Navarra en Etxauri.
La Guardia Civil de Navarra, en el marco de la operación Tarner, ha investigado a dos hombres de 48 y 52 años en Lodosa y Estella como presuntas autoras de delitos de maltrato animal a 24 perros y falsedad documental.
La actuación se inició tras la recepción en el Seprona de Navarra de varios pasaportes identificativos caninos, incautados previamente en Cogollos (Burgos) por la Unidad de Seguridad Ciudadana (USECIC) de Burgos. Las primeras gestiones llevaron a los agentes hasta unas instalaciones ubicadas en Lodosa (Navarra), donde se localizaron los perros de distintas razas alojados en condiciones insalubres. Los animales se encontraban en habitáculos de suelo de tierra húmeda, sin comida ni agua potable adecuada, presentando signos visibles de desnutrición, enfermedad y parasitación. El olor nauseabundo y las pésimas condiciones higiénico-sanitarias hicieron necesaria la intervención urgente.
Rescate de los animales
El rescate de los animales se realizó conjuntamente con la Policía Local de Lodosa, con la colaboración del Servicio de Ganadería del Gobierno de Navarra y del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Ilundáin. Durante la intervención se constató el fallecimiento de uno de los canes en el interior de las instalaciones. Posteriormente, fueron localizados otros cinco perros en una ubicación próxima, los cuales también presentaban síntomas de grave desatención y fueron rescatados.
Todos los animales fueron trasladados a dependencias municipales del ayuntamiento de Lodosa para recibir atención veterinaria urgente a través de la guardería canina Nudacán. Sus cuidados les permitieron recuperar a los 23 perros, que posteriormente han sido dados en adopción a diferentes familias a través de Centro De Protección Animal De Gobierno de Navarra en Etxauri.
Según los informes veterinarios, los animales, presentaban delgadez extrema, parasitación interna y externa, síntomas de enfermedades cutáneas y problemas etológicos derivados de la situación de abandono.
Uno de los perros se localizó muerto
En el informe de la necropsia realizada por el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Ilundáin (Navarra), al perro que se localizó muerto, indica que el estado de malnutrición severa que presentaba el animal, y las condiciones extremas de humedad y temperatura a las que se encontraba expuesto, sea la causa por la que el animal murió a consecuencia de un cuadro de hipotermia propiciado por su estado de debilidad.
Por estos hechos se ha investigado a dos varones de nacionalidad española de 48 y 52 años como presuntas autoras de delitos de maltrato animal y falsedad documental. Las diligencias se han puesto a disposición del Juzgado de Instrucción Nº2 de Estella (Navarra) que ha decretado, mientras no se resuelva la causa, medidas cautelares a los dos investigados a los que les impone la prohibición de propiedad, tenencia, posesión ni tan siquiera temporal de perros.
Los agentes hallaron a la madre de los cachorros tras inspeccionar varias casetas y así identificaron al dueño de la perra
Un hombre ha sido detenido por abandonar a diez cachorros recién nacidos dentro de una bolsa de plástico entre la maleza de una parcela, en una zona donde la temperatura exterior alcanzaba los 38ºC. Estos cachorros fallecieron debido a las condiciones en las que fueron encontrados.
Los agentes realizaban un control de vigilancia en la masa forestal para prevenir incendios y evitar quemas no autorizadas en el término municipal de Antella, cuando un vecino del lugar alertó a la patrulla. El ciudadano explicó que, mientras paseaba por la zona conocida como Cuatro Caminos, escuchó aullidos, aunque no podía acercarse debido a la densa maleza y zarzales en la parcela. Se ofreció a guiar a los agentes hasta el punto donde había escuchado los sonidos.
Al llegar, los policías entraron entre la maleza y localizaron una bolsa de plástico cerrada en cuyo interior había una camada de diez cachorros recién nacidos, cinco de los cuales ya estaban muertos.
Dadas las condiciones del lugar (una zona soleada) y las altas temperaturas registradas en ese momento (alrededor de 38ºC a las 12:30 horas), sumado al mal estado en que se encontraban los cinco cachorros vivos, los agentes los trasladaron de inmediato a una clínica veterinaria en Alberic.
Durante el día, la clínica informó que solo una hembra de los cinco cachorros sobrevivió, ya que el resto presentaba un severo cuadro de deshidratación y golpe de calor.
Por estos hechos, se abrió una investigación por un posible delito contra los animales.
Después de una investigación compleja, los agentes localizaron a la madre de los cachorros tras inspeccionar varias casetas en la zona. Se identificó al propietario de la perra, un hombre español de 66 años, quien fue detenido por el delito contra los animales, al haber abandonado a los cachorros de raza podenco valenciano dentro de la bolsa de plástico, lo que provocó la muerte de nueve de ellos.
Además del delito penal, se formularon diez denuncias administrativas relacionadas con posibles infracciones a la Ley 2/2023, de Protección, Bienestar y Tenencia de Animales de Compañía y otras medidas de Bienestar Animal en la Comunidad Valenciana.
La investigación fue realizada por agentes del SEPRONA de Navarrés, quienes días después también verificaron que el cachorro superviviente había fallecido debido a las consecuencias del abandono.
Las diligencias fueron remitidas a los Juzgados de Alzira y a la Fiscalía de Medio Ambiente de Valencia.
El trofeo del animal abatido, de características morfológicas excepcionales, estaba valorado en 6.403 euros.
Fue abatido en una explotación cinegética donde se causaron daños ambientales por valor de 69.701 euros.
Agentes de la Guardia Civil, en el marco de la operación ‘Lodacan’, ha procedido a la investigación de dos personas por cazar de manera ilegal un ejemplar de Capreolus capreolus (corzo) de alto valor medioambiental. Se trataba de un animal de unas características morfológicas excepcionales que se cuidaba en un coto de caza del término municipal de Jerez de la Frontera para la mejora de la especie. El daño ambiental a la explotación cinegética roza los 70.000 euros.
Según explica la Guardia Civil en una nota de prensa, además de investigar al autor de la caza furtiva del corzo se ha investigado a una segunda persona como encubridor de los hechos investigados. Asimismo, ha indicado que para poder atribuir la autoría del hecho delictivo, ha sido necesaria la colaboración de la Unidad Central Operativa de Medio Ambiente (Ucoma).
La investigación se inició con motivo de la denuncia presentada por parte del guarda de una conocida finca cinegética del término municipal de Jerez que manifestó que un ejemplar de corzo, que tienen muy controlado por ser el más destacable de la zona, llevaba días sin localizarlo siendo probable que hubiera sido cazado de manera ilegal y aportando fotografías del animal vivo dentro de la citada finca.
Tras constatar que el animal había sido abatido de manera ilícita, los guardias civiles pusieron en marcha una investigación encaminada a la detección e identificación del autor de los hechos. Fue entonces cuando lograron obtener una imagen en la que aparecía una persona que posaba con un corzo abatido de similares características al del ejemplar que aparecía en las fotos aportadas por el denunciante.
Las fotografías fueron remitidas a la Unidad Técnica del Ucoma en Madrid para que, a través de las características morfológicas observadas en las cornamentas, emitieran un informe pericial de comparación e identificación que permitiera concluir que tanto el corzo de la imagen que aparecía junto al cazador, como el de las imágenes aportadas por el denunciante, correspondían al mismo ejemplar.
Identificación
Por todo esto, y tras identificar de manera “fehaciente” a la persona que aparecía en la imagen posando junto al corzo abatido, se procedió a investigarlo como presunto autor de un delito contra la flora y la fauna. Por su parte, el investigado alegó que el animal había sido cazado de manera legal y aportó un precinto para caza mayor de la delegación territorial de Medio Ambiente en Cádiz, así como a un testigo que manifestó haber invitado a cazar el citado animal en el coto de su finca.
Sin embargo, tras indagaciones realizadas por los agentes investigadores del Seprona se pudo confirmar que el precinto aportado no era válido y que ninguna de estas personas estaban autorizadas a cazar en el coto donde alegaban que habían abatido al animal. Por ello, se demostró que este testigo había faltado a la verdad de manera “consciente e intencionada”, procediendo a investigarlo como presunto autor de un delito de encubrimiento, tal como ha detallado la Guardia Civil en un comunicado.
En concreto, el trofeo del corzo abatido, valorado en 6.403 euros, fue recuperado por los agentes y puesto a disposición de la autoridad judicial. Una vez finalizado el procedimiento, será la autoridad judicial quien decida la devolución a su legítimo propietario, cuyos representantes está previsto que se personen como perjudicados en el procedimiento judicial, ya que el daño medioambiental ocasionado a la explotación cinegética ha sido valorado en un total 69.701 euros.
El supuesto autor capturó varios tejones Meles-meles utilizando medios no selectivos.
Guardias Civiles del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de Salamanca en sus labores de velar por la protección de la flora, la fauna y animales domésticos tuvieron conocimiento el pasado mes de junio del 2025, gracias a la colaboración ciudadana y de agentes medioambientales, del hallazgo de una jaula trampa con un tejón en su interior en el término municipal de Villaseco de los Reyes (Salamanca).
Como consecuencia de las actuaciones realizadas, los investigadores localizaron la citada jaula, que en ese momento se encontraba vacía, pero lista para ser usada de nuevo, y tras una exhaustiva inspección de la zona, los agentes localizaron un estoque (arma puntiaguda para rematar los animales en la jaula) con restos de sangre, por lo que se inició una batida, encontrando escondido entre la maleza, el cadáver de un tejón con una herida compatible con el estoque anteriormente mencionado.
Los agentes de la Guardia Civil, pusieron en marcha un complejo dispositivo para la localización e identificación del supuesto responsable de los hechos, culminando el pasado 15 de junio, cuando el investigado fue sorprendido «in fraganti» por los agentes, manipulando la jaula trampa, evitado así que pudiera dar captura a más animales.
Por todo ello, y gracias a los resultados de las pruebas obtenidas se procedió a la investigación de un varón, por un supuesto delito contra la flora y la fauna, remitiendo las diligencias al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Salamanca.
La Junta de Castilla y León pide a los cazadores y gestores cinegéticos que observen este tipo de prácticas ilícitas que lo pongan en conocimiento de los agentes medioambientales para su sanción.
Agentes medioambientales de la Junta de Castilla y León han sorprendido a un cazador con un visor térmico mientras vigilaban corzos en Santiuste de Pedraza. Durante una inspección reciente en un coto privado de caza incluido en el término municipal de Santiuste de Pedraza, observaron a un cazador que estaba recechando a los corzos. Los agentes comprobaron que entre el material que estaba usando se encontraba un visor térmico, que está expresamente prohibido según la Ley de Caza de Castilla y León. Una situación que se repitió en otro coto privado de caza del término municipal de El Cubillo mientras un cazador realizaba una espera nocturna al jabalí. En este caso, a la sanción administrativa se le añade el agravante de estar cazando en época de veda de una especie sin autorización.
El uso de este tipo de dispositivos se considera una infracción grave que acarrea multas que van desde los 2.000 hasta los 10.000 euros, la posible retirada de la licencia de caza y la inhabilitación para obtenerla durante un plazo comprendido entre uno y tres años.
En los últimos años, los agentes han observado un incremento del uso de este tipo de visores en el ejercicio de la caza, aunque la gran mayoría de los cazadores está en contra del uso de este tipo de dispositivos, ya que, bajo su punto de vista, desvirtúan la caza y la posibilidad de que las especies se camuflen o mimeticen como método de defensa.
El visor térmico es un dispositivo capaz de captar la radiación de un objeto o ser vivo y convertir esa radiación en un color definido por la temperatura que poseen, por lo que, mediante su empleo en el medio natural, permite localizar animales que se encuentran camuflados en el entorno tanto de día como de noche. El Servicio Territorial de Medio Ambiente insta a que los cazadores y gestores cinegéticos que observen este tipo de prácticas ilícitas lo pongan en conocimiento de los agentes medioambientales para que puedan ser sancionadas.
Un reciente estudio vaticina un «colapso demográfico» de la actividad en varias regiones españolas, entre ellas Castilla-La Mancha, a causa de la despoblación y el envejecimiento.
La despoblación y el envejecimiento en el medio rural tienen un gran impacto en todas las actividades asociadas al campo y a sus habitantes, como la agricultura, la ganadería, la silvicultura y por supuesto en la caza, que experimenta su propia y acelerada reconversión.
Un reciente artículo publicado en la revista científica People and Nature alerta de esta situación pues se titula, precisamente, ‘El Colapso Demográfico de la Caza en la Península Ibérica’. El trabajo de campo se hizo las comunidades de Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha, Madrid, Murcia y Navarra.
En su redacción, participaron el CSIC y las Universidades de Zaragoza, Miguel Hernández de Orihuela, Granada, así como el IREC (Instituto de Recursos Cinegéticos), entidad que depende de la Universidad de Castilla-La Mancha.
El panorama que se describe para el sector es sombrío. Para empezar, los cazadores son un colectivo muy envejecido en regiones como Castilla-La Mancha, ya que la gran mayoría de ellos ya tiene más de 60 años de edad. La causa es muy simple, casi no hay jóvenes.
Durante el último medio siglo, la incorporación de los jóvenes a la caza se ha desplomado en un 89% y, en el artículo, se atribuye este desplome al éxodo rural, ya que la gran mayoría de los cazadores reside en municipios que cuentan con menos 100 habitantes.
Mayoría de sesentones. Este grupo de municipios es, precisamente, el más afectado por la pérdida de población y el gradual envejecimiento de los habitantes que aún residen en ellos. Si el proceso continúa, se estima que los cazadores de más de 60 años pasarán del 40% actual a más del 60% en 2050.
Si las tendencias continúan, para esa misma fecha, el año 2050, los autores del trabajo estiman que el número total de cazadores se reducirá en torno al 70%. De llegar a este escenario, regiones enteras como Castilla-La Mancha tendrán un problemón.
El orgen de dicho problemón es que «históricamente, la caza ha afectado la estructura trófica y la dinámica de la fauna silvestre, con grandes consecuencias para el funcionamiento de los ecosistemas y la biodiversidad» pues esta actividad tiene un impacto directo «en la abundancia y la demografía de las especies cinegéticas».
En consecuencia, el declive de la caza «podría conducir a una disminución de la capacidad para gestionar las poblaciones» y acelerar un proceso que se define como «refaunación», esto es, el aumento del número de animales donde la caza actúa históricamente como una forma de regulación.
Además, este proceso de «refaunación» se entremezclaría con otros problemas ambientales y sociales asociados al abandono del campo en nuestra región, como el aumento de la masa forestal, el abandono de cultivos o el declive de la ganadería extensiva.
Ahora bien, los autores hacen una importante puntualización. En función de la dinámica de cada zona, «la caza puede entrar en declive con la cifra de cazadores, pero también es posible que la presión de la caza se mantenga» aunque haya menos efectivos.
La situación de Albacete. Ése podría ser el caso de la provincia de Albacete, al menos a tenor de los datos de las memorias anuales de actividad en el sector de la caza que publica la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. La última publicada corresponde a la temporada 2023-2024.
Por una parte, los datos de esta memoria reflejan un auténtico descalabro en el número de licencias de caza que se conceden cada año.
En casi tres lustros, entre los años 2010 y 2023, estas peticiones pasaron de casi 16.000 al año a algo más de 4.200 y eso tan sólo entre los cazadores albacetenses.
Esta reducción no se produjo de forma gradual, sino a escalones. Entre 2010 y 2017, la cifra se redujo e manera paulatina hasta situarse en torno a las 10.000. Lo peor llegó con la pandemia, cuando el dato se desplomó hasta las 5.000 para no volvera a recuperarse.
Mayor y menor. Ahora bien, cuando se analizan los datos de capturas, emerge una realidad más compleja pues, según dicha memoria, «la tendencia de capturas es descendente para la mayoría de especies cinegéticas de caza menor, excepto en el caso de las palomas y los zorzales».
Un caso muy llamativo y que merece un estudio individualizado es el del conejo. Sólo en la provincia de Albacete, se cobraron casi 160.000 piezas de esta especie en la temporada 2022-2023, con casi toda la provincia declarada como zona de emergencia cinegética a causa de su proliferación y los daños que provocan en cultivos.
Parece una cifra respetable, pero las tablas elaboradas por la Administración autonómica reflejan que, desde 2010, las capturas de conejo no han dejado de bajar, en la provincia y en la región, y eso aunque el conejo de monte está declarado como plaga desde hace años.
Lo llamativo es que las capturas de caza mayor, aunque menores en volumen, no dejan de crecer en Albacete y Castilla-La Mancha. Sólo en la provincia, en el año de referencia, se capturaron 1.393 cabras, 2.429 ciervos y nada menos que 11.636 jabalíes.
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