La palabra como refugio: Paula González Carracedo pone voz al bosque herido

La palabra como refugio: Paula González Carracedo pone voz al bosque herido

En la Manifestación Contra la Caza, la palabra también es resistencia. Este año, la lectura poética llega de la mano de Paula González Carracedo, activista, comunicadora y poeta, que nos regala un texto profundamente simbólico y dolorosamente actual: Romance del bosque.

Dedicado a su perra Isis —“que llegó a mi vida en febrero, como la flor del almendro”—, este poema recorre el monte a través de las miradas de quienes lo habitan: aves, lobos, corzos, zorros, liebres… Un bosque que cuenta, que recuerda y que acusa. Un bosque atravesado por el miedo, la violencia y la espera, pero también por la memoria y la dignidad de los animales que lo habitan.

La poesía de Paula no es ornamento: es denuncia. Cada verso pone nombre a una realidad silenciada y nos recuerda que el sufrimiento animal no es abstracto, sino cotidiano, visible y evitable.

Sobre la autora

Paula González Carracedo (@paulitavegan) es activista y comunicadora vegana, fundadora de The Vegan Agency y creadora del podcast Ingobernables. Especialista en estrategias de comunicación para proyectos veganos, cuenta con una larga trayectoria en activismo y campañas por los derechos de los animales.

Ha colaborado durante cinco años en un santuario de animales, experiencia que marcó profundamente su forma de comunicar y escribir. Es articulista habitual en diversos medios, como El caballo de Nietzsche (eldiario.es), y compagina su labor comunicativa con la escritura poética.

Hoy, es ella quien pone voz poética a esta cita Contra la Caza.

Descarga aquí el PDF con el poema completo y la información de la autora.


A mi perra Isis, que llegó a mi vida en febrero, como la flor del almendro.

Romance del bosque

Cuentan las aves los días
que faltan para febrero,
en la tierra de plomo y
ceniza, lloran carneros.

Cuentan los lobos las noches
—su espera es un anhelo—
antes de lunas de nieve
y hambre, balas al suelo.

Cuentan los corzos las huellas
de hombres hechos de acero
sus risas un mal augurio,
bajando por el sendero.

Cuentan los zorros que han visto
perros de sangre y miedo,
huelen a tierra y retamas,
sueñan con carne en sus huesos.

Cuentan las liebres colores,
rezan temprano al almendro,
no más bautizos de rojo,
ni escarcha gris en el pelo.

Cuentan los búhos estrellas,
luciérnagas y mochuelos,
guardan el bosque hasta el alba,
hasta el relevo del cuervo.

Cuentan los osos planetas,
soñando con rascar cedros,
lamen sus crías con mimo,
ansían cálidos vientos.

Cuentan los buitres las nubes
de lluvias de hiel y romero,
las ratas también lo saben:
los hombres no tienen credo.

Paula González Carracedo
2 de enero de 2026, Madrid