De la cifra total, 70.825 euros han sido destinados a los titulares de cotos y 58.140 euros a los centros de recogida de caza.
El departamento de Agricultura, Ganadería y Alimentación del Gobierno de Aragón ha hecho efectivo el pago correspondiente al mes de diciembre a los cotos de caza y a las empresas de recogida por las capturas realizadas dentro del dispositivo extraordinario de control del jabalí.
El abono asciende a 128.965 euros, conforme a los datos oficiales recogidos en el informe de seguimiento del operativo de control de fauna silvestre, que cifra en 3.386 jabalíes los ejemplares controlados en diciembre de 2025, de los cuales 2.778 fueron entregados en centros de recogida y 518 destinados a autoconsumo en las tres provincias aragonesas.
De la cifra total, 70.825 euros han sido destinados a los titulares de cotos y 58.140 euros a los centros de recogida de caza.
La compensación económica se articula en el marco del decreto-ley aprobado en diciembre por el Gobierno de Aragón, que fija 30 euros por jabalí entregado por los cotos y 25 euros para los centros de recogida, reforzando así la presión cinegética en un momento clave para la prevención y contención de la peste porcina africana en el entorno aragonés.
Dos semanas de intensa interlocución con el sector
En las últimas dos semanas, el Ejecutivo autonómico ha mantenido dos reuniones técnicas con representantes del sector cinegético, empresas de carne de caza y responsables públicos, dentro del proceso continuo de evaluación del operativo.
En estos encuentros se abordaron:
– La evolución del foco de PPA en Cataluña.
– La saturación de algunas empresas de transformación de carne de caza.
– La necesidad de reforzar dispositivos de recogida y logística.
– Las inquietudes del sector sobre exportaciones y bioseguridad en el porcino.
Más medios materiales: Aragón cede sus jaulas a Cataluña y adquiere 25 nuevas
Como parte del refuerzo operativo, Aragón ha cedido las cuatro jaulas de captura que tenía en su dispositivo, atendiendo a la petición directa realizada por la Generalitat de Cataluña ante su necesidad urgente de ampliar la capacidad de control en la zona del foco.
Paralelamente, el Gobierno de Aragón ha iniciado el proceso de adquisición de 25 nuevas jaulas, que permitirán ampliar el perímetro de vigilancia y mejorar la eficacia del dispositivo en todo el territorio aragonés.
El consejero de Agricultura, Ganadería y Alimentación en funciones, Javier Rincón, ha subrayado que “desde el primer momento hemos trabajado con rigor, anticipación y diálogo con el sector. Este pago, la ampliación de medios y la interlocución constante con el sector demuestran que el departamento de Agricultura del Gobierno de Aragón está plenamente comprometido con la protección de nuestro porcino y con quienes trabajan cada día para garantizarla.”
Además, Rincón ha insistido en que «echamos de menos información más detallada, ha habido momentos en que nos hemos enterado por la prensa de lo que ocurre y eso no nos parece de recibo». Y ha añadido que «se trata de un problema nacional y deberíamos tener una información más detallada por parte del Ministerio de Agricultura»
Compromiso permanente
El Gobierno de Aragón reitera su agradecimiento a los cotos, a la Federación Aragonesa de caza, a las empresas de recogida y entidades colaboradoras por su implicación en una tarea clave para la salud animal y la protección de la economía aragonesa.
Miles de personas tomamos las calles en cerca de 90 ciudades de todo el mundo. Desde España hasta EE.UU., Canadá y México, nos unimos en un grito histórico contra la caza.
Ayer, los galgos, podencos y perros usados en la caza no fueron herramientas; fueron los protagonistas de su propia libertad.
Pero la realidad sigue siendo cruda; la clase política sigue dándoles la espalda y el nuevo Real Decreto de Núcleos Zoológicos pretende tratarlos como «ganado» al vincular sus instalaciones, sus núcleos zoológicos al Ministerio de Agricultura, ocultando la falta de supervisión y maltrato que sufren los perros en perreras y rehalas.
No son herramientas de caza, son seres sintientes. Exigimos una protección legal efectiva.
Tras 15 años de lucha, no aceptamos migajas. Alzamos la voz por ellos, por el lobo ibérico y por el jabalí. Con el apoyo de 555 entidades, la sociedad ha hablado; la caza es violencia y no nos representa.
Ellos son amor, y por ese amor, no vamos a parar.
Cada 1 de febrero marca el final de una temporada para unos y el comienzo del infierno para otros. Para miles de perros de caza, hoy no hay celebración: hay descarte, abandono y muerte.
El manifiesto “El Final de su Condena”, leído durante la Manifestación Contra la Caza, denuncia un sistema que clasifica vidas, normaliza la violencia y protege tradiciones basadas en el sufrimiento animal.
Este texto no habla solo de perros. Habla del lobo perseguido, del jabalí masacrado, del ciervo abatido y de miles de vidas silenciadas cada año bajo el amparo de una violencia disfrazada de tradición.
No pedimos parches ni excepciones. Exigimos una ley sin exclusiones, una ética sin dobles raseros y un futuro donde el campo deje de ser un escenario de muerte.
Durante meses, han corrido bajo el yugo del miedo. Han sido herramientas, no seres vivos; instrumentos de una tradición que mide la vida en piezas cobradas y la utilidad en velocidad de carrera.
Hoy no es un día cualquiera en el calendario. Hoy, 1 de febrero, mientras el invierno bosteza, una sentencia de muerte o de olvido cae sobre miles de seres vivos. Para el cazador, hoy termina una temporada; para los perros, hoy comienza el juicio final. Se les mide, se les pesa, se les examina y se les descarta. Si no fueron lo suficientemente rápidos, si su instinto flaqueó, o si simplemente el coste de mantenerlos supera su rendimiento, el veredicto es el descarte.
Hemos permitido, como sociedad, la creación de una frontera invisible y cruel. A un lado, el perro de hogar, protegido por leyes y caricias. Al otro lado, el perro “de caza”, el perro “herramienta”, el perro que la ley mira de reojo para no ver su sufrimiento.
¿Desde cuándo un latido tiene categorías? ¿Desde cuándo el dolor de un animal depende del código postal de su dueño o de la licencia que éste lleve en su bolsillo?
Miradlos a los ojos. No veréis solo la elegancia que los poetas alaban; veréis una memoria genética de siglos de persecución. Veréis la anatomía del miedo grabada en sus cuerpos fibrosos. Son los hijos del viento, sí, pero de un viento que siempre les sopla de cara. Han sido convertidos en máquinas de correr hasta que sus patas se quiebran, y cuando el motor falla, la “tradición” dicta que la máquina debe ser desechada.
No nos conformamos con parches ni aceptamos leyes cobardes que se detienen ante los intereses de unos pocos. No toleramos leyes a medias que dejen atrás a quienes más protección necesitan.
Exigimos una ley sin exclusiones; una ley que reconozca, de una vez por todas, que el latido de un perro de caza es igual al de cualquier otro. Porque el miedo sabe igual, el dolor hiere igual y la libertad les pertenece por igual.
Estamos aquí para decir que la tradición no es un cheque en blanco para la barbarie. No hay cultura en la soga, no hay deporte en el abandono, no hay honor en el pozo. La verdadera civilización de un pueblo se mide en cómo trata a los más vulnerables, y hoy, los perros de caza, son el símbolo de nuestra mayor vergüenza como país.
Hoy nuestra voz llega más lejos. Se alza hacia las cumbres donde el Lobo Ibérico, guardián de nuestra memoria salvaje, sigue siendo perseguido y sentenciado por el odio y el mito. No hay equilibrio en el exterminio del depredador; hay arrogancia.
Nuestra voz también baja a los valles, donde el jabalí ha sido convertido en el nuevo enemigo público. Masacrados bajo el pretexto del control poblacional o sanitario, son víctimas de una gestión basada en la sangre y no en la ciencia, perseguidos con saña en una guerra que ellos no empezaron.
Nuestra voz no olvida al ciervo abatido en la espesura, a la perdiz que cae del cielo y el tordo que nunca completó su vuelo. Miles de vidas que cada año yacen víctimas de una barbarie disfrazada de tradición.
Si la historia ha de juzgarnos, que sea por la valentía de escuchar lo que otros callan. Un año más, nos convertimos en el eco de esas voces invisibles; porque no somos solo una Manifestación, somos la vida reclamando su dignidad frente a un legado de violencia.
Devolvedles el monte, devolvedles el viento, devolvedles la vida. Que el silencio del campo sea por fin su paz, y no su tumba.
No descansaremos hasta que el 1 de febrero sea solo el recordatorio de una oscuridad que logramos vencer y compañeras, compañeros, no os quepa duda: la venceremos.
En la Manifestación Contra la Caza, la palabra también es resistencia. Este año, la lectura poética llega de la mano de Paula González Carracedo, activista, comunicadora y poeta, que nos regala un texto profundamente simbólico y dolorosamente actual: Romance del bosque.
Dedicado a su perra Isis —“que llegó a mi vida en febrero, como la flor del almendro”—, este poema recorre el monte a través de las miradas de quienes lo habitan: aves, lobos, corzos, zorros, liebres… Un bosque que cuenta, que recuerda y que acusa. Un bosque atravesado por el miedo, la violencia y la espera, pero también por la memoria y la dignidad de los animales que lo habitan.
La poesía de Paula no es ornamento: es denuncia. Cada verso pone nombre a una realidad silenciada y nos recuerda que el sufrimiento animal no es abstracto, sino cotidiano, visible y evitable.
Sobre la autora
Paula González Carracedo (@paulitavegan) es activista y comunicadora vegana, fundadora de The Vegan Agency y creadora del podcast Ingobernables. Especialista en estrategias de comunicación para proyectos veganos, cuenta con una larga trayectoria en activismo y campañas por los derechos de los animales.
Ha colaborado durante cinco años en un santuario de animales, experiencia que marcó profundamente su forma de comunicar y escribir. Es articulista habitual en diversos medios, como El caballo de Nietzsche (eldiario.es), y compagina su labor comunicativa con la escritura poética.
Hoy, es ella quien pone voz poética a esta cita Contra la Caza.
Este año, la Manifestación Contra la Caza tiene un significado especial. El 1 de febrero coincide con el Día Internacional del Galgo, una fecha que trasciende fronteras y convierte nuestra denuncia en un grito global.
Los galgos, conocidos como los hijos del viento, simbolizan como pocos la crueldad de la caza: explotados por su velocidad, descartados cuando dejan de ser “útiles”, abandonados al frío, al hambre o a la muerte. Su sufrimiento no entiende de países, pero este año nuestra respuesta tampoco.
Desde Europa hasta Estados Unidos, miles de voces se unen para decir lo mismo: la crueldad no es tradición, el maltrato no es cultura y la vida de un animal no es desechable.
Este texto, leído durante la manifestación, es un homenaje a quienes ya no están, un abrazo a quienes siguen esperando y una promesa firme de que no daremos ni un paso atrás hasta poner fin a la caza.
En Madrid, la lectura del texto correrá a cargo de Estela de Castro, fotógrafa y artista visual comprometida con la defensa de los derechos humanos y de los derechos de los animales. A lo largo de más de dos décadas de trayectoria ha utilizado la fotografía como herramienta de denuncia y transformación social, desarrollando proyectos como Zoocosis o The Animals, obra reconocida con el Primer Premio al Mejor Libro de Arte del Año del Ministerio de Cultura.
Si pudiéramos preguntarles a ellos, a los galgos, a esos “hijos del viento” que hoy nos acompañan con sus miradas dulces y asustadizas… ¿qué nos dirían?
Nos hablarían del frío del zulo, del miedo que cala los huesos y de esa incomprensible traición de quien debería haber sido su refugio.
Nos hablarían de cómo sus cuerpos, de gran belleza, diseñados parala velocidad, han sido tratados como meros objetos de usar y tirar. Como herramientas que, al desgastarse, se descartan en el olvido de un barranco o en el abandono de una carretera.
Pero hoy, el mundo les responde. Este año, nuestra voz cruza fronteras. Desde cada rincón de Europa y EEUU, estamos diciendo que la crueldad no tiene cultura, que el maltrato no es tradición y que el dolor de un animal no entiende de banderas.
Estamos aquí para decirles a esos miles de perros que hoy siguen esperando un milagro: “No os hemos olvidado”.
Somos vuestra voz frente a los que callan, vuestra fuerza frente a los que os oprimen y vuestro corazón frente a los que no tienen alma.
Mirad a los galgos que hoy caminan a vuestro lado. Ved cómo, a pesar de todo el daño recibido, son capaces de volver a confiar y amar.
Esa es nuestra mayor lección.
Por ellos, por los que se quedaron en el camino, y por un futuro donde el fin de la caza sea una realidad y no un sueño, no daremos ni un paso atrás.
Porque el amor es internacional y nuestra lucha es imparable.
Utilizamos cookies para optimizar nuestro sitio web.
Cookies funcionales
Siempre activo
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Preferencias
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
Estadísticas
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos.El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
marketing
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en un sitio web o en varios sitios web con fines de marketing similares.