Agentes del SEPRONA interceptaron al hombre cuando circulaba con su vehículo y el estado de nerviosismo lo delató. Fue así como encontraron un visor térmico prohibido para la caza
La Guardia Civil ha denunciado a un cazador que portaba en Burgos, mientras cazaba, un visor térmico de uso prohibido para esta práctica en Castilla y León.
Los hechos ocurrieron días atrás, en un paraje de la comarca de La Bureba, cuando una patrulla del SEPRONA que se encontraba por la zona supervisando diversos acotados, en prevención y como seguimiento para el control de prácticas furtivas y/o ilícitas en materia de caza en temporada abierta del corzo en Castilla y León, escucharon un primer disparo y seguidamente otros dos.
Los guardias civiles se acercaron al lugar de donde provenían y en el trayecto se encontraron de frente con un todo terreno que circulaba por un camino. Este maniobró y giró bruscamente, dando la impresión que pretendía evitar a los agentes del SEPRONA, por lo que fue interceptado.
En estado de nerviosismo
El hombre presentaba un notable e inusual estado de nerviosismo; transportaba un rifle debidamente documentado en el vehículo, pero entre las ropas que vestía portaba un visor térmico cuyo uso para la caza está prohibido por la Ley de Caza de Castilla y León. Al encontrar indicios y obtener evidencias de su empleo durante la caza fue retirado e intervenido.
NOTICIA https://www.burgosconecta.es/provincia/denunciado-cazador-burgos-emplear-instrumento-prohibido-abatir-20250505115620-nt.html
Las dos personas están investigadas por cometer un delito contra la Flora y la Fauna
La Patrulla del Servicio de Protección de la Naturaleza (Pacprona) de Córdoba ha procedido a investigar a dos personas, por estar presuntamente cazando en un camino público y en época de veda.
El Instituto Armado ha informado de que agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) tuvieron conocimiento, cuando realizaban una vigilancia de objetivos medioambientales en las inmediaciones de Sierra Morena, en una zona próxima a la barriada cordobesa de Santa María de Trassierra, de la presencia de dos personas que se encontraban desarrollando una actividad de caza en el margen de un camino portando un arma de fuego, siendo zona de seguridad para la práctica de la caza, por el que transitan vehículos y pasean personas.
Dichas personas tras ser identificadas y realizarse las pertinentes comprobaciones, fueron investigadas como presuntos autores de un delito contra la Flora y la Fauna, con motivo de intentar dar muerte a un jabalí, en una zona de seguridad con el consecuente riesgo para las personas, así como por cazar una especie cinegética en época de veda.
Como culminación de todo lo expuesto, las diligencias instruidas por los agentes se han puesto en conocimiento del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Córdoba. Además, la Guardia Civial ha dado instruido expediente de denuncia por las infracciones que pudieran haber cometido, que ha sido remitido a la Delegación de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul de la Junta de Andalucía en Córdoba
Ante estos hechos, el Seprona ha recordado que practicar la caza en zonas no habilitadas, así como realizarla a especies cinegéticas en época de veda, lleva aparejada responsabilidad penal por un delito contra la Flora y la Fauna recogido en el vigente Código Penal.
NOTICIA https://www.eldiadecordoba.es/cordoba/investigados-cordoba-cazar-jabali-trassierra-veda_0_2003852379.html
Sorprendido un cazador furtivo en un coto de la Montaña Palentina.
No tenía activado el precinto ni tampoco había comunicado su intención de cazar, por lo que escondió el cuerpo de un corzo macho en el bosque.
La Guardia Civil de Palencia ha denunciado a una persona por cazar furtivamente en un coto privado ubicado en Brañosera, dentro del Parque Natural Montaña Palentina. No tenía activado el precinto ni tampoco había comunicado su intención de cazar, por lo que escondió el cuerpo de un corzo en el bosque.
Los hechos ocurrieron el pasado 17 de abril, cuando agentes de la Guardia Civil recibieron un aviso donde se alertaba de un posible cazador furtivo ya que, tras haber disparado contra una pieza de caza, este había escondido el cadáver del animal en el interior del bosque.
Cuando los guardias civiles, junto a los agentes medioambientales de la Junta, llegaron al lugar, iniciaron una inspección ocular, localizando un rastro de sangre que se adentraba en una zona boscosa de difícil acceso. Allí localizaron el animal, un corzo que presentaba una herida de bala en el costado.
Con las primeras gestiones realizadas con el adjudicatario del coto, se tuvo conocimiento de que durante esa jornada se autorizó la actividad de caza a una persona, sin embargo el cazador había regresado a su domicilio diciendo que había disparado contra un corzo sin llegar a poder cazarlo.
Posteriores indagaciones confirmaron a los agentes que esta persona no tenía activado el precinto para poder cazar un espécimen de corzo macho ni tampoco había comunicado a la Oficina Comarcal de Aguilar de Campoo su intención de cazar, quedando verificada su actividad de caza furtiva.
Por esos hechos, se procedió a denunciar a dicha persona por cazar furtivamente un corzo macho sin activar y legalizar la caza del citado ejemplar, quedando el corzo a disposición de los agentes medioambientales.
NOTICIA https://www.diariodevalderrueda.es/texto-diario/mostrar/5272716/sorprendido-cazador-furtivo-coto-privado-montana-palentina
El acusado fue interceptado por la Guardia Civil cuando colocaba lazos de acero que podrían haber causado la muerte de animales silvestres.
Un año sin poder desarrollar actividades relacionadas con la caza y la pesca y una multa de 1.200 euros que deberá abonar a la justicia. Son las consecuencias penales que tendrá que afrontar un hombre de 75 años que, ante la magistrada del Juzgado de lo Penal 1 de Ourense, admitió haber colocado cepos ilegales para matar animales silvestres en una finca de su propiedad. Se le condena por un delito contra la fauna ya sin posibilidad alguna para recurrir, ya que él mismo se conformó con la pena.
El caso se remontaba a una intervención de la Guardia Civil realizada el 22 de septiembre del 2022 en una finca de Abelenda das Penas (Carballeda de Avia). Los agentes del Seprona sorprendieron al acusado manipulando dos lazos de acero galvanizado unidos a una cadena de tres metros de longitud que, presuntamente, había colocado en las inmediaciones de su finca. A mayores, se incautaron también de dos cepos con mandíbulas dentadas de hierro listos para capturar a cualquier animal que los pisara. «El acusado los colocó con la finalidad de eliminar de manera indiscriminada cualquier especie de fauna silvestre depredadora», sostenía el informe del ministerio público, que también mantenía que el propietario del terreno había actuado de este modo para «beneficiar la evolución de sus cultivos».
Esta parte afeaba al acusado actuar «con absoluto desprecio a la protección y conservación de la fauna silvestre» y pedía inicialmente una condena de un año de cárcel, si bien finalmente ese reproche penal ha quedado rebajado al pago de una multa económica y la inhabilitación para cazar y pescar durante los próximos doce meses.
NOTICIA https://www.lavozdegalicia.es/amp/noticia/ourense/ourense/2025/04/29/prohiben-ejercer-caza-pesca-durante-ano-septuagenario-colocar-cepos-ilegales-finca/00031745932018329614793.htm?utm_campaign=amp#amp_tf=De%20%251%24s&aoh=17460062579498&referrer=https%3A%2F%2Fwww.google.com
Un reciente estudio vaticina un «colapso demográfico» de la actividad en varias regiones españolas, entre ellas Castilla-La Mancha, a causa de la despoblación y el envejecimiento.
La despoblación y el envejecimiento en el medio rural tienen un gran impacto en todas las actividades asociadas al campo y a sus habitantes, como la agricultura, la ganadería, la silvicultura y por supuesto en la caza, que experimenta su propia y acelerada reconversión.
Un reciente artículo publicado en la revista científica People and Nature alerta de esta situación pues se titula, precisamente, ‘El Colapso Demográfico de la Caza en la Península Ibérica’. El trabajo de campo se hizo las comunidades de Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha, Madrid, Murcia y Navarra.
En su redacción, participaron el CSIC y las Universidades de Zaragoza, Miguel Hernández de Orihuela, Granada, así como el IREC (Instituto de Recursos Cinegéticos), entidad que depende de la Universidad de Castilla-La Mancha.
El panorama que se describe para el sector es sombrío. Para empezar, los cazadores son un colectivo muy envejecido en regiones como Castilla-La Mancha, ya que la gran mayoría de ellos ya tiene más de 60 años de edad. La causa es muy simple, casi no hay jóvenes.
Durante el último medio siglo, la incorporación de los jóvenes a la caza se ha desplomado en un 89% y, en el artículo, se atribuye este desplome al éxodo rural, ya que la gran mayoría de los cazadores reside en municipios que cuentan con menos 100 habitantes.
Mayoría de sesentones. Este grupo de municipios es, precisamente, el más afectado por la pérdida de población y el gradual envejecimiento de los habitantes que aún residen en ellos. Si el proceso continúa, se estima que los cazadores de más de 60 años pasarán del 40% actual a más del 60% en 2050.
Si las tendencias continúan, para esa misma fecha, el año 2050, los autores del trabajo estiman que el número total de cazadores se reducirá en torno al 70%. De llegar a este escenario, regiones enteras como Castilla-La Mancha tendrán un problemón.
El orgen de dicho problemón es que «históricamente, la caza ha afectado la estructura trófica y la dinámica de la fauna silvestre, con grandes consecuencias para el funcionamiento de los ecosistemas y la biodiversidad» pues esta actividad tiene un impacto directo «en la abundancia y la demografía de las especies cinegéticas».
En consecuencia, el declive de la caza «podría conducir a una disminución de la capacidad para gestionar las poblaciones» y acelerar un proceso que se define como «refaunación», esto es, el aumento del número de animales donde la caza actúa históricamente como una forma de regulación.
Además, este proceso de «refaunación» se entremezclaría con otros problemas ambientales y sociales asociados al abandono del campo en nuestra región, como el aumento de la masa forestal, el abandono de cultivos o el declive de la ganadería extensiva.
Ahora bien, los autores hacen una importante puntualización. En función de la dinámica de cada zona, «la caza puede entrar en declive con la cifra de cazadores, pero también es posible que la presión de la caza se mantenga» aunque haya menos efectivos.
La situación de Albacete. Ése podría ser el caso de la provincia de Albacete, al menos a tenor de los datos de las memorias anuales de actividad en el sector de la caza que publica la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. La última publicada corresponde a la temporada 2023-2024.
Por una parte, los datos de esta memoria reflejan un auténtico descalabro en el número de licencias de caza que se conceden cada año.
En casi tres lustros, entre los años 2010 y 2023, estas peticiones pasaron de casi 16.000 al año a algo más de 4.200 y eso tan sólo entre los cazadores albacetenses.
Esta reducción no se produjo de forma gradual, sino a escalones. Entre 2010 y 2017, la cifra se redujo e manera paulatina hasta situarse en torno a las 10.000. Lo peor llegó con la pandemia, cuando el dato se desplomó hasta las 5.000 para no volvera a recuperarse.
Mayor y menor. Ahora bien, cuando se analizan los datos de capturas, emerge una realidad más compleja pues, según dicha memoria, «la tendencia de capturas es descendente para la mayoría de especies cinegéticas de caza menor, excepto en el caso de las palomas y los zorzales».
Un caso muy llamativo y que merece un estudio individualizado es el del conejo. Sólo en la provincia de Albacete, se cobraron casi 160.000 piezas de esta especie en la temporada 2022-2023, con casi toda la provincia declarada como zona de emergencia cinegética a causa de su proliferación y los daños que provocan en cultivos.
Parece una cifra respetable, pero las tablas elaboradas por la Administración autonómica reflejan que, desde 2010, las capturas de conejo no han dejado de bajar, en la provincia y en la región, y eso aunque el conejo de monte está declarado como plaga desde hace años.
Lo llamativo es que las capturas de caza mayor, aunque menores en volumen, no dejan de crecer en Albacete y Castilla-La Mancha. Sólo en la provincia, en el año de referencia, se capturaron 1.393 cabras, 2.429 ciervos y nada menos que 11.636 jabalíes.
NOTICIA https://www.latribunadealbacete.es/noticia/z1dc9b69e-d354-422e-abdf394b75d69053/202504/los-cazadores-ya-son-una-especie-mas-en-peligro-de-extincion