Gracias por la lucha

Gracias por la lucha

FOTO: ​Ofelia Alcantara© @foto_ofe

Miles de personas tomamos las calles en cerca de 90 ciudades de todo el mundo.
Desde España hasta EE.UU., Canadá y México, nos unimos en un grito histórico contra la caza.

Ayer, los galgos, podencos y perros usados en la caza no fueron herramientas; fueron los protagonistas de su propia libertad.

Pero la realidad sigue siendo cruda; la clase política sigue dándoles la espalda y el nuevo Real Decreto de Núcleos Zoológicos pretende tratarlos como «ganado» al vincular sus instalaciones, sus núcleos zoológicos al Ministerio de Agricultura, ocultando la falta de supervisión y maltrato que sufren los perros en perreras y rehalas.

​No son herramientas de caza, son seres sintientes. Exigimos una protección legal efectiva.

​Tras 15 años de lucha, no aceptamos migajas. Alzamos la voz por ellos, por el lobo ibérico y por el jabalí. Con el apoyo de 555 entidades, la sociedad ha hablado; la caza es violencia y no nos representa.

​Ellos son amor, y por ese amor, no vamos a parar.

NoAlaCaza

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El final de su condena: manifiesto de la Manifestación Contra la Caza

El final de su condena: manifiesto de la Manifestación Contra la Caza

Cada 1 de febrero marca el final de una temporada para unos y el comienzo del infierno para otros. Para miles de perros de caza, hoy no hay celebración: hay descarte, abandono y muerte.

El manifiesto “El Final de su Condena”, leído durante la Manifestación Contra la Caza, denuncia un sistema que clasifica vidas, normaliza la violencia y protege tradiciones basadas en el sufrimiento animal.

Este texto no habla solo de perros. Habla del lobo perseguido, del jabalí masacrado, del ciervo abatido y de miles de vidas silenciadas cada año bajo el amparo de una violencia disfrazada de tradición.

No pedimos parches ni excepciones. Exigimos una ley sin exclusiones, una ética sin dobles raseros y un futuro donde el campo deje de ser un escenario de muerte.

Descarga aquí el PDF con el texto completo del manifiesto.


Manifiesto 2026

”El Final de su Condena” 

Durante meses, han corrido bajo el yugo del miedo. Han sido herramientas, no seres vivos; instrumentos de una tradición que mide la vida en piezas cobradas y la utilidad en velocidad de carrera.

Hoy no es un día cualquiera en el calendario. Hoy, 1 de febrero, mientras el invierno bosteza, una sentencia de muerte o de olvido cae sobre miles de seres vivos. Para el cazador, hoy termina una temporada; para los perros, hoy comienza el juicio final. Se les mide, se les pesa, se les examina y se les descarta. Si no fueron lo suficientemente rápidos, si su instinto flaqueó, o si simplemente el coste de mantenerlos supera su rendimiento, el veredicto es el descarte.

Hemos permitido, como sociedad, la creación de una frontera invisible y cruel. A un lado, el perro de hogar, protegido por leyes y caricias. Al otro lado, el perro “de caza”, el perro “herramienta”, el perro que la ley mira de reojo para no ver su sufrimiento. 

¿Desde cuándo un latido tiene categorías? ¿Desde cuándo el dolor de un animal depende del código postal de su dueño o de la licencia que éste lleve en su bolsillo?

Miradlos a los ojos. No veréis solo la elegancia que los poetas alaban; veréis una memoria genética de siglos de persecución. Veréis la anatomía del miedo grabada en sus cuerpos fibrosos. Son los hijos del viento, sí, pero de un viento que siempre les sopla de cara. Han sido convertidos en máquinas de correr hasta que sus patas se quiebran, y cuando el motor falla, la “tradición” dicta que la máquina debe ser desechada.

No nos conformamos con parches ni aceptamos leyes cobardes que se detienen ante los intereses de unos pocos. No toleramos leyes a medias que dejen atrás a quienes más protección necesitan.

Exigimos una ley sin exclusiones; una ley que reconozca, de una vez por todas, que el latido de un perro de caza es igual al de cualquier otro. Porque el miedo sabe igual, el dolor hiere igual y la libertad les pertenece por igual.

Estamos aquí para decir que la tradición no es un cheque en blanco para la barbarie. No hay cultura en la soga, no hay deporte en el abandono, no hay honor en el pozo. La verdadera civilización de un pueblo se mide en cómo trata a los más vulnerables, y hoy, los perros de caza, son el símbolo de nuestra mayor vergüenza como país.

Hoy nuestra voz llega más lejos. Se alza hacia las cumbres donde el Lobo Ibérico, guardián de nuestra memoria salvaje, sigue siendo perseguido y sentenciado por el odio y el mito. No hay equilibrio en el exterminio del depredador; hay arrogancia.

Nuestra voz también baja a los valles, donde el jabalí ha sido convertido en el nuevo enemigo público. Masacrados bajo el pretexto del control poblacional o sanitario, son víctimas de una gestión basada en la sangre y no en la ciencia, perseguidos con saña en una guerra que ellos no empezaron.

Nuestra voz no olvida al ciervo abatido en la espesura, a la perdiz que cae del cielo y el tordo que nunca completó su vuelo. Miles de vidas que cada año yacen víctimas de una barbarie disfrazada de tradición. 

Si la historia ha de juzgarnos, que sea por la valentía de escuchar lo que otros callan. Un año más, nos convertimos en el eco de esas voces invisibles; porque no somos solo una Manifestación, somos la vida reclamando su dignidad frente a un legado de violencia.

Devolvedles el monte, devolvedles el viento, devolvedles la vida. Que el silencio del campo sea por fin su paz, y no su tumba.

No descansaremos hasta que el 1 de febrero sea solo el recordatorio de una oscuridad que logramos vencer y compañeras, compañeros, no os quepa duda: la venceremos.

NO A LA CAZA

La palabra como refugio: Paula González Carracedo pone voz al bosque herido

La palabra como refugio: Paula González Carracedo pone voz al bosque herido

En la Manifestación Contra la Caza, la palabra también es resistencia. Este año, la lectura poética llega de la mano de Paula González Carracedo, activista, comunicadora y poeta, que nos regala un texto profundamente simbólico y dolorosamente actual: Romance del bosque.

Dedicado a su perra Isis —“que llegó a mi vida en febrero, como la flor del almendro”—, este poema recorre el monte a través de las miradas de quienes lo habitan: aves, lobos, corzos, zorros, liebres… Un bosque que cuenta, que recuerda y que acusa. Un bosque atravesado por el miedo, la violencia y la espera, pero también por la memoria y la dignidad de los animales que lo habitan.

La poesía de Paula no es ornamento: es denuncia. Cada verso pone nombre a una realidad silenciada y nos recuerda que el sufrimiento animal no es abstracto, sino cotidiano, visible y evitable.

Sobre la autora

Paula González Carracedo (@paulitavegan) es activista y comunicadora vegana, fundadora de The Vegan Agency y creadora del podcast Ingobernables. Especialista en estrategias de comunicación para proyectos veganos, cuenta con una larga trayectoria en activismo y campañas por los derechos de los animales.

Ha colaborado durante cinco años en un santuario de animales, experiencia que marcó profundamente su forma de comunicar y escribir. Es articulista habitual en diversos medios, como El caballo de Nietzsche (eldiario.es), y compagina su labor comunicativa con la escritura poética.

Hoy, es ella quien pone voz poética a esta cita Contra la Caza.

Descarga aquí el PDF con el poema completo y la información de la autora.


A mi perra Isis, que llegó a mi vida en febrero, como la flor del almendro.

Romance del bosque

Cuentan las aves los días
que faltan para febrero,
en la tierra de plomo y
ceniza, lloran carneros.

Cuentan los lobos las noches
—su espera es un anhelo—
antes de lunas de nieve
y hambre, balas al suelo.

Cuentan los corzos las huellas
de hombres hechos de acero
sus risas un mal augurio,
bajando por el sendero.

Cuentan los zorros que han visto
perros de sangre y miedo,
huelen a tierra y retamas,
sueñan con carne en sus huesos.

Cuentan las liebres colores,
rezan temprano al almendro,
no más bautizos de rojo,
ni escarcha gris en el pelo.

Cuentan los búhos estrellas,
luciérnagas y mochuelos,
guardan el bosque hasta el alba,
hasta el relevo del cuervo.

Cuentan los osos planetas,
soñando con rascar cedros,
lamen sus crías con mimo,
ansían cálidos vientos.

Cuentan los buitres las nubes
de lluvias de hiel y romero,
las ratas también lo saben:
los hombres no tienen credo.

Paula González Carracedo
2 de enero de 2026, Madrid

Cuando la lucha cruza fronteras: homenaje al galgo en su día internacional

Cuando la lucha cruza fronteras: homenaje al galgo en su día internacional

Este año, la Manifestación Contra la Caza tiene un significado especial. El 1 de febrero coincide con el Día Internacional del Galgo, una fecha que trasciende fronteras y convierte nuestra denuncia en un grito global.

Los galgos, conocidos como los hijos del viento, simbolizan como pocos la crueldad de la caza: explotados por su velocidad, descartados cuando dejan de ser “útiles”, abandonados al frío, al hambre o a la muerte. Su sufrimiento no entiende de países, pero este año nuestra respuesta tampoco.

Desde Europa hasta Estados Unidos, miles de voces se unen para decir lo mismo: la crueldad no es tradición, el maltrato no es cultura y la vida de un animal no es desechable.

Este texto, leído durante la manifestación, es un homenaje a quienes ya no están, un abrazo a quienes siguen esperando y una promesa firme de que no daremos ni un paso atrás hasta poner fin a la caza.

En Madrid, la lectura del texto correrá a cargo de Estela de Castro, fotógrafa y artista visual comprometida con la defensa de los derechos humanos y de los derechos de los animales. A lo largo de más de dos décadas de trayectoria ha utilizado la fotografía como herramienta de denuncia y transformación social, desarrollando proyectos como Zoocosis o The Animals, obra reconocida con el Primer Premio al Mejor Libro de Arte del Año del Ministerio de Cultura.

Descarga aquí el PDF con el texto completo del homenaje al galgo.


Homenaje al galgo

Si pudiéramos preguntarles a ellos, a los galgos, a esos “hijos del viento” que hoy nos acompañan con sus miradas dulces y asustadizas… ¿qué nos dirían? 

Nos hablarían del frío del zulo, del miedo que cala los huesos y de esa incomprensible traición de quien debería haber sido su refugio.

Nos hablarían de cómo sus cuerpos, de gran belleza, diseñados parala velocidad, han sido tratados como meros objetos de usar y tirar. Como herramientas que, al desgastarse, se descartan en el olvido de un barranco o en el abandono de una carretera.

Pero hoy, el mundo les responde. Este año, nuestra voz cruza fronteras. Desde cada rincón de Europa y EEUU, estamos diciendo que la crueldad no tiene cultura, que el maltrato no es tradición y que el dolor de un animal no entiende de banderas.

Estamos aquí para decirles a esos miles de perros que hoy siguen esperando un milagro: “No os hemos olvidado”.

Somos vuestra voz frente a los que callan, vuestra fuerza frente a los que os oprimen y vuestro corazón frente a los que no tienen alma.

Mirad a los galgos que hoy caminan a vuestro lado. Ved cómo, a pesar de todo el daño recibido, son capaces de volver a confiar y amar. 

Esa es nuestra mayor lección. 

Por ellos, por los que se quedaron en el camino, y por un futuro donde el fin de la caza sea una realidad y no un sueño, no daremos ni un paso atrás.

Porque el amor es internacional y nuestra lucha es imparable.

¡No a la caza, sí a la vida!

La caza deja 9 muertos y 27 heridos en 2025, repartidos en al menos 9 comunidades autónomas

La caza deja 9 muertos y 27 heridos en 2025, repartidos en al menos 9 comunidades autónomas

Castilla-La Mancha y Cataluña concentran más víctimas de la caza en 2025

Cada año, la caza deja en España un número de muertos y heridos que rara vez trasciende más allá de la sección de sucesos. Se presentan como accidentes aislados, fatalidades inevitables o hechos puntuales sin relación entre sí. Sin embargo, cuando se analizan los datos de forma agregada, el panorama es claro: la actividad cinegética constituye un problema estructural de seguridad pública, invisibilizado por la falta de controles adecuados y por la opacidad de la Administración.

Entre 2020 y 2024, al menos 55 personas murieron y 171 resultaron heridas en España como consecuencia directa o indirecta de la actividad cinegética, según recuentos hemerográficos elaborados por organizaciones sociales ante la inexistencia de estadísticas oficiales. A estas cifras hay que añadir 2025, que deja ya 9 personas muertas y 27 heridas*, según un recuento propio basado exclusivamente en noticias publicadas en medios de comunicación.

Estas cifras no proceden de ningún registro público del Estado, porque ese registro no existe. Ni el Ministerio del Interior ni las comunidades autónomas publican estadísticas completas, accesibles y desglosadas sobre accidentes, heridos y fallecidos provocados por la caza. En consecuencia, la ciudadanía desconoce el alcance real de una actividad que se practica con armas de fuego y que ocupa aproximadamente el 85 % del territorio nacional.

El impacto de la actividad cinegética en 2025 no se concentra en un único territorio, sino que se extiende por buena parte del país. Castilla-La Mancha encabeza el balance con 10 víctimas (7 heridos y 3 fallecidos), seguida de Cataluña, Navarra y la Comunidad Valenciana. En comunidades como Extremadura, las consecuencias han sido especialmente graves, con dos fallecidos y ningún herido, mientras que Asturias y Andalucía registran una persona muerta y otra herida cada una. El reparto territorial de los casos evidencia que no se trata de episodios aislados, sino de un problema estructural vinculado a una actividad que se practica de forma generalizada en el territorio.

VÍCTIMAS 2025 POR COMUNIDADES

VÍCTIMAS DESDE 2020

POR AÑOSHERIDOSFALLECIDOSTOTAL
202039342
2021401252
2022471562
2023231437
2024191130
202527935
TOTALES19564259

Un colectivo envejecido sin relevo generacional

Lejos de tratarse de un fenómeno anecdótico, el perfil demográfico del colectivo cazador ha sido analizado científicamente. Un estudio liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), basado en series históricas de licencias durante más de cinco décadas, constata un declive continuado y un envejecimiento muy acusado del colectivo (1).

Según este trabajo:

  • El número de cazadores ha descendido un 45 % desde la década de 1970.
  • Más del 40 % de las personas con licencia tiene más de 60 años.
  • Menos del 5 % es menor de 30 años, lo que evidencia la práctica ausencia de relevo generacional.
  • El relevo juvenil ha caído cerca de un 90 % en los últimos 50 años.

Los autores advierten de que este envejecimiento compromete la sostenibilidad del modelo cinegético y señalan que las políticas públicas siguen tratándolo como un colectivo estable, homogéneo y funcional, cuando los datos muestran exactamente lo contrario.

Licencias de caza y armas: controles mínimos para una actividad de alto riesgo

A pesar de este envejecimiento generalizado, la otorgación y renovación de licencias de armas vinculadas a la caza en España se apoya en un sistema de controles psicofísicos mínimos, regulado por el Reglamento de Armas (Real Decreto 137/1993), una norma con más de 30 años de antigüedad (2). Esta acreditación se realiza mediante un certificado médico emitido por centros autorizados, independientes de la Guardia Civil. Sin embargo, en la práctica, estos certificados se limitan a pruebas genéricas y breves, similares a las exigidas para la conducción, sin evaluaciones cognitivas profundas, sin pruebas específicas para el uso de armas de fuego y sin protocolos reforzados adaptados al envejecimiento del colectivo cazador. El resultado es un sistema que cumple formalmente la ley, pero que no evalúa de manera efectiva la aptitud real y continuada para portar y usar armas letales.

Las licencias se renuevan de forma periódica, pero el contenido de las pruebas no se refuerza ni se adapta a la edad del solicitante, incluso cuando este supera los 70 años. El procedimiento se limita, en la práctica, a la repetición de un trámite administrativo.

En cualquier otra actividad con riesgos comparables —transporte profesional, seguridad privada, uso de maquinaria pesada— estos estándares serían considerados inaceptables. En dichos sectores existen evaluaciones más exigentes, controles aleatorios y mecanismos de retirada inmediata de la habilitación ante cualquier indicio de riesgo.

Alcohol y drogas: una prohibición sin control efectivo

El propio Reglamento de Armas prohíbe expresamente el uso de armas bajo los efectos del alcohol o las drogas (3). Sin embargo, no existen controles sistemáticos de alcoholemia o drogas durante batidas y monterías.

A diferencia de lo que ocurre en la conducción, no se aplican protocolos preventivos ni controles aleatorios a personas armadas que disparan en grupo, con perros y en entornos frecuentados por población no cazadora. En muchos territorios, los agentes forestales ni siquiera disponen de medios homologados para realizar estas pruebas.

La consecuencia es una prohibición meramente formal, sin aplicación práctica efectiva.

Víctimas invisibles y daños colaterales

No todas las víctimas de la caza son cazadores. Parte de las personas fallecidas o heridas son terceros ajenos a la actividad: senderistas, vecinos de zonas rurales, trabajadores del campo o conductores implicados en accidentes de tráfico provocados por batidas.

Estos casos se diluyen en estadísticas generales de sucesos o siniestros, sin que se reconozca su vinculación con la actividad cinegética. La falta de datos oficiales contribuye a una normalización social de las víctimas, presentadas como inevitables o anecdóticas.

Sin datos no hay responsabilidad

La ausencia de estadísticas oficiales no es un fallo técnico, sino una decisión política. Sin datos públicos no hay evaluación del riesgo, no hay políticas de prevención y no hay rendición de cuentas.

Mientras tanto, organizaciones sociales se ven obligadas a recopilar noticias dispersas para reconstruir una realidad fragmentada pero alarmante.

La pregunta es inevitable:
¿cuántas muertes y heridos serían aceptables si se produjeran en cualquier otra actividad recreativa?

Conclusión: una cuestión de seguridad pública

Exigir controles psicofísicos rigurosos, evaluaciones adaptadas a la edad, controles de alcohol y drogas, limitación efectiva de zonas y calendarios y estadísticas oficiales transparentes no es una postura ideológica. Es una exigencia básica de seguridad pública, salud colectiva y derecho a la información.

Mientras la caza siga produciendo muertos y heridos sin que el Estado los cuente oficialmente, el problema no será solo la actividad cinegética, sino el silencio institucional que la ampara.

Notas y bibliografía

(1)
Martínez-Jauregui, M. et al. (2021).
“A long-term decline in hunters threatens the sustainability of hunting-based management”.
People and Nature, British Ecological Society.
Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC).
Divulgación CSIC: Un estudio liderado por el CSIC constata el fuerte declive de los cazadores en la Península Ibérica.

(2)
Real Decreto 137/1993, de 29 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de Armas.
Ministerio del Interior, Gobierno de España.

(3)
Reglamento de Armas, artículos relativos a la prohibición del uso de armas bajo los efectos de alcohol o drogas.

* Enlaces y recuento de víctimas 2025 basado en noticias publicadas en diversos medios de comunicación.

1 de febrero de 2026: volvemos a las calles para exigir el fin de la caza

1 de febrero de 2026: volvemos a las calles para exigir el fin de la caza

En el Día Internacional del Galgo, la Plataforma NAC convoca una nueva manifestación estatal e internacional por la prohibición de la caza con perros y la abolición de la caza como actividad

Un año más, la Plataforma NAC (No a la Caza) convoca a la ciudadanía a salir a las calles para denunciar una actividad que continúa provocando un sufrimiento sistemático y silenciado a millones de animales.
El próximo 1 de febrero de 2026, más de 70 ciudades de todo el Estado español y del ámbito internacional volverán a movilizarse en una manifestación que se ha consolidado como una de las mayores convocatorias en defensa de los animales.

Este año, la fecha adquiere una carga simbólica especialmente relevante, ya que coincide con el Día Internacional del Galgo. Por ello, los galgos y el resto de perros utilizados en la caza estarán en el centro de la reivindicación. Su situación representa como pocas la crueldad, el abandono y la impunidad que rodean a la caza con perros.

Una exclusión que deja a miles de perros en un limbo legal

La exclusión de los perros de caza de la Ley de Bienestar Animal supuso un golpe devastador para su protección jurídica. Lejos de corregirse, esta desprotección se agrava ahora con el nuevo Real Decreto de Núcleos Zoológicos de Animales de Compañía, que vuelve a dejarlos fuera, impidiendo que las instalaciones donde se alojan —como rehalas y perreras— estén sujetas a controles básicos de bienestar, sanidad y supervisión administrativa.

Esta doble exclusión sitúa a los perros de caza en un limbo legal sin precedentes, donde no se les reconoce una protección efectiva ni se garantiza su bienestar mínimo, a pesar de ser animales de compañía según la legislación vigente en materia de sanidad animal. La ausencia de control facilita situaciones de hacinamiento, falta de atención veterinaria, abandono y maltrato, perpetuando una realidad que las entidades de protección animal llevan décadas denunciando.

Por la prohibición de la caza con perros y la abolición de la caza

Salimos a la calle para exigir:

  • La prohibición inmediata de la caza con perros, una práctica basada en la explotación, el descarte y el sufrimiento.
  • La abolición de la caza en todas sus modalidades, por ser incompatible con una sociedad que se dice ética, empática y respetuosa con los animales.
  • Un marco legal que proteja a todos los animales sin excepciones, sin categorías que legitimen el maltrato.

La caza no es tradición ni cultura. Es una actividad violenta que normaliza el sufrimiento y la muerte como entretenimiento.

Una movilización que crece año tras año

La convocatoria del 1 de febrero de 2026 contará con manifestaciones en más de 70 ciudades a nivel nacional e internacional, demostrando que el rechazo social a la caza sigue creciendo.
A día de hoy, más de 500 entidades —protectoras, santuarios, asociaciones animalistas y colectivos sociales— ya se han adherido a esta convocatoria, reforzando una lucha que es colectiva y global.

Por los galgos. Por todos los perros. Por todos los animales.

Este 1 de febrero salimos por quienes no tienen voz, por los galgos explotados y descartados, por los perros de caza abandonados en un vacío legal, y por todos los animales víctimas de una actividad que nunca debió existir.

Ni un año más de impunidad.
Ni un perro más excluido.
No a la caza.

TODA LA INFORMACIÓN DE LA CONVOCATORIA AQUÍ