Los datos oficiales de SEPRONA son 546 perros abandonados en 2018 de los cuales 172 eran de caza, 52 de ellos galgos y tan solo 8 galgos abandonados en 2019.
Como parte interesada y obligada año tras año a dar explicaciones de los datos que ofrece SEPRONA sobre maltrato y abandono de animales de caza, en especial los galgos. les remitimos una seria de consultas para poder aclarar tanto a medios de comunicación como a personas y colectivos la gran diferencia entre cifras oficiales de SEPRONA y cifras de protectoras de animales. Al igual de estar muy interesados en el protocolo que sigue el Servicio de Protección de la Naturaleza a la hora De encontrar a esos animales abandonados o maltratados.
A continuación, os dejamos el listado de preguntas que les hicimos. Seguramente se podrían hacer más y no descartamos volver a preguntar o re formular algunas, ya que muchas se quedaron sin responder.
¿Los datos de SEPRONA recogen los animales abandonados rescatados por protectoras, particulares, cuerpos de policía locales o policía nacional? No, los datos recogidos en las estadísticas del SEPRONA son aquellos de los que ha tenido conocimiento la Guardia Civil.
En caso de que un galgo sea recogido por una unidad de SEPRONA, se localice al dueño, y este no haya denunciado su desaparición, ya sea por robo o por extravío, suponiendo ya que es un abandono. ¿Cuál es la sanción que se le aplicaría a su dueño? ¿Qué sucede con ese animal que ha sido abandonado? ¿Vuelve a su dueño si él lo requiere?La actividad del SEPRONA, tal y como se recoge en la ley 2/86 de FFCCS, es velar por el cumplimiento de las disposiciones que tiendan a la conservación de la naturaleza y medio ambiente, de los recursos hidráulicos, así como de la riqueza cinegética, piscícola, forestal y de cualquier otra índole relacionada con la naturaleza. En el caso concreto del abandono animal, la casuística con la que se encuentran los agentes del SEPRONA es variada, pero su actuación siempre se llevará de acuerdo a la regulación vigente, que en el caso del Código Penal se encuentra en el artículo 337bis, donde quedan reflejados los elementos del tipo necesarios para constituir una infracción penal así como la pena que puede imponer el juez llegado el caso. En caso de que la Guardia Civil tenga conocimiento, bien directamente o a través de denuncia, de que se está produciendo un hecho que pudiera ser constitutivo de delito o infracción administrativa, procederá a iniciar sus actuaciones y ponerlo en conocimiento de la autoridad competente, la cual será la encargada de evaluar los hechos e imponer la sanción que pudiera corresponder. Esa misma Autoridad será la encargada de disponer del destino final del animal abandonado.
Según el artículo publicado en el diario El Mundo el 28/02/2015 las cifras que ofrece SEPRONA sobre abandono de animales tan solo son de los casos donde actúan sus unidades.
Los datos de la Fundacion Affinity (fundación que recopila los datos de animales recogidos por algunas protectoras españolas) habla de 104.688 perros abandonados en 2018, más de 13.000 tan solo en el mes de febrero debido al fin de la temporada de caza. Extrapolando estos datos con los que tenemos de las protectoras que nos dicen que de media el 70% de los perros recogidos son perros de caza podemos estimar unos 74.000 perros de caza abandonados cada año.
La protectora Fundación Benjamin Mehnert entre el 18 y el 20 de enero de este 2020, en tan solo 3 días, dio entrada en sus instalaciones a 61 galgos. 9 más que los que SEPRONA dice se abandonó en todo 2018
¿Podríamos decir que las cifras de abandono de perros ofrecidas por el SEPRONA se ajustan a la realidad de perros abandonados en España? ¿Creen que estos datos se acercan más a la realidad de abandono de animales que se vive en España que los datos ofrecidos por SEPRONA? ¿Piensan que estas cifras son falsas, o son cifras que se deberían sumar a las ofrecidas por el SEPRONA?Como ya se ha indicado anteriormente, las estadísticas que elabora el SEPRONA lo son únicamente en base a los hechos de los que ha tenido conocimiento la Guardia Civil. Se desconoce el rigor con el que otras organizaciones confeccionan sus propias estadísticas, por lo que no se puede efectuar una valoración al respecto, siendo el SEPRONA únicamente responsable de los datos oficiales que facilita la Guardia Civil.
Los cazadores se quejan de sufrir muchos robos de perros, pero la cifra que da SEPRONA tan solo habla de 285 perros de caza robados. Nosotros compartimos las palabras de la portavoz del SEPRONA Ana Prieto en la entrevista realizada por Jara y Sedal “Históricamente han existido mafias y grupos que intentan robarlos (galgos) para utilizarlos con otros fines” como pudimos ver con el sonado caso Chapapote, o hace 2 meses un galguero se cruzó con otro galguero que llevaba sus perros anteriormente sustraídos en Alpera (Albacete). Según afirman los galgueros, los galgos abandonados son los que les han sido robados.
¿Cuáles son los motivos que llevan a estos robos? ¿Creen que existe una mafia de robos dentro del mundo de los galgueros? Si un galguero no tiene identificado ¿puede denunciar el robo del animal? ¿Alguno de los perros abandonados recogidos por SEPRONA eran animales robados o había sido denunciada su sustracción? Como ocurre con cualquier otro tipo de delito los motivos o circunstancias que llevan a cometer estos hechos son diversos. Se han descubierto grupos y organizaciones criminales implicadas en el robo y comercialización ilegal de este tipo de animales, en especial en el caso de ejemplares que destacan en competiciones deportivas, pero en otros muchos casos no difiere de otros hechos delictivos en los que se sustraen bienes patrimoniales de cualquier tipo. Como en cualquier delito siempre se puede interponer denuncia por el robo o sustracción con independencia de que el animal se encuentre o no debidamente identificado. No obstante, las posibilidades de recuperación del animal, en el caso de no estar debidamente identificado, se reducen considerablemente.
Plataforma NAC(No a la Caza) es una asociación apartidista, aconfesional y antiespecista sin ánimo de lucro, cuyo fundamental objetivo es concienciar y promover el respeto y los intereses individuales de los animales no humanos, especialmente aquellos relacionados con la caza, así como hacer valer y ampliar sus derechos.
Últimamente escuchamos a los cazadores decir que ellos son los que erradican “las plagas” de animales que tanto nos afectan a los agricultores y a los urbanitas, no solo de jabalíes, también de conejos, de zorros, de gamos, corzos, etc.
Y claro, que podemos decir ante esto si nos encontramos jabalíes en las puertas de nuestras casas, conejos en parques y rotondas, corzos que saltan en cualquier punto de la carretera.
Animales que destrozan los cultivos de los agricultores muchos de ellos también aficionados a salir a matar con la escopeta. Que sí, que hay sobrepoblación de animales.
Pero que no os engañen, un gran número de esos animales que encontramos y que los cazadores denominan plaga son animales criados por y para los cazadores. Jabalíes que arrasan campos de cebada, maizales, los que vemos en nuestros parques sin miedo al humano levantando el césped, los conejos que arrasan trigales, los que vemos viviendo en las rotondas, los corzos, venados, etc que tanto daño causan a los agricultores, que se comen los viñedos o los castaños, muchos son criados en granjas y soltado para darles caza.
Pongamos de ejemplo los datos encontrados en esta web sobre las granjas de conejos de monte:
En 2017 en España había 306 granjas de conejos de monte con una media de 430 conejas reproductoras las cuales tienen una media de 18 gazapos al año. Esta simple cuenta nos da que en España cada año se crían para soltar y cazar en nuestros montes 2.368.440 conejos
Caso 2,4 Millones de conejos de monte que son criados en granjas!
¿Quiénes son culpables de la sobrepoblación?
Lo mismo pasa con jabalíes, corzos, muflones, ciervos, perdices….
Según el artículo de Trofeo Caza “Perdices de granja son todas iguales” en España se sueltan para dar muerte a entre 3,5 a 5 millones de perdices y más de 100.000 faisanes.
En definitiva creemos que los cazadores y sus ansias de tener más animales delante de sus escopetas son en parte culpables de sus denominadas plagas, de los destrozos en muchos de los cultivos de nuestros campos y de los accidentes de tráfico con animales.
Los cazadores aseguran amar a los animales, y así lo gritarán en las calles por primera vez el 15 de abril. Pero ¿qué es amar? ¿Amar es considerar a un ser vivo una simple herramienta? ¿Amar es arriesgar la vida de un indefenso animal haciéndole correr hasta la muerte? ¿O es amar atar a los animales a las vías del tren para que tengan la muerte más dolorosa? Amar es la palabra que usan los cazadores, pero se traduce en maltrato y atrocidades. Lacra nacional, vergüenza europea y atrocidad mundial por la que hoy gritamos a una sola voz NO A LA CAZA.
Por desgracia, a día de hoy, el cruel suceso sobre el que queremos sentar las bases de un nuevo comienzo es más habitual de lo que debiera.
La crueldad de los denominados galgueros no alcanza límites, y no los llegan a tener gracias a la exclusión de los animales utilizados en la caza en la gran parte de legislaciones de las comunidades autónomas. Ya hace cinco años conocíamos el caso de los 90 perros de Mogán, que movían de un municipio a otro para burlar las penas que con mucho esmero los animalistas conseguían a través de firmas. Pero las atrocidades no paran, y el hallazgo de esta fosa común alerta tanto a animalistas como al mundo entero.
Gracias a la ayuda de voluntarios, una vez más, se busca la justicia de estas almas que fueron sacrificadas de una manera cruel y salvaje. La legislación no puede obviar estos hechos. Por el momento 25 cadáveres de perros, que van en aumento, fueron arrojados con vida condenados a morir de hambre y sed. EXIGIMOS JUSTICIA PARA TODOS Y CADA UNO DE ESTOS ASESINATOS.
Tarancón no caerá en el olvido. Las palabras se deben convertir en hechos y no pararemos hasta que la igualdad animal sea alcanzada. Los seres más puros del planeta están sufriendo, y necesitan nuestra ayuda. Una vez más, unid@s gritamos por todos los sin voz NO A LA CAZA. Por todos los galgos a punto de morir en entrenamientos diarios de 30 kilómetros atados a un remolque, y que cuando sobreviven ganar una carrera se convierte en un hecho de vida o muerte, por los que en toda su vida sólo han comido un trozo de pan y nunca recibirán una caricia.
25 cadáveres que van en aumento, 25 seres inocentes, 25 almas que vivieron torturadas y murieron de una manera idéntica a la de las antiguas fosas comunes de la época franquista. Unas leyes que dan la espalda a los casos leves y más extremos de maltrato amparando a los asesinos más sanguinarios. Un marco judicial que PROTEGE la matanza masiva de perros autodenominados de caza bajo la excusa de ser una tradición de la población rural.
La esperanza a pesar de las miles de muertes sigue viva. Gracias a los supervivientes, a las pobres almas que nos demuestran que por cruel que pueda llegar a ser el ser humano jamás perderán la confianza en él; a las almas torturadas que abren su corazón a una nueva persona sin contemplaciones y dejando atrás su pasado.
Queremos EXIGIR la ayuda de todos aquellos que nos escuchen y de los políticos. Esta situación debe cambiar, estas muertes no deben caer en el olvido, ESTAS 25 MUERTES DEBEN SER MOTIVO SUFICIENTE DE CAMBIO.
Hoy nuestra voz se une, junto con la de muchos países europeos que siguen de cerca los casos, por estas injustas 25 muertes, pero también por todas las que se están produciendo desde la finalización de la temporada de caza. Por los que son atados a las vías del tren al amparo de una muerte dolorosa, por la odisea que viven 90 podencos de Mogán que llevan 5 años en un limbo judicial sin ayuda y hacinados. Por los ahorcados, por los tirados a pozos, por los abandonados a su suerte y, sobre todo, por los que todavía luchan por vivir. Por todos ellos y por los que todavía están por venir hoy decimos BASTA.
BASTA YA de permitir en nombre de una tradición que se juegue con la vida de seres vivos.
BASTA YA de ahorcar a seres indefensos.
BASTA YA de tirar a un pozo a un galgo cuando se considera que ya no sirve para la caza.
BASTA YA de considerar una especie superior a otra.
BASTA YA de encerrar en una tragedia perpetua a los perros de caza que se repite cada febrero.
En su mirada desbordada de sangre, habría atisbos de humanidad. En su mirada inyectada de muerte, habrían inoculado bondad. En su mirada sujetada por el deseo ávido de dinero, habrían pagado con caricias.
Y los mansos galgos, los podencos mansos y sus amorosos ojos. Sus graciosas patas y su fina figura en el engranaje de la barbaridad inculta de matar por matar en aras de tantas absurdas disculpas, de regular lo que, en su sabiduría, la naturaleza hace con tanta perfección y sencillez.
Al mirar a sus hijos, niños, habrían descubierto que derramar sangre ni es justo, ni es bueno. Que los niños miran a los animales y sienten amor puro. Reconocen en ellos a sus compañeros, reconocen en ellos la ternura sin final.
Los galgos como sus niños, hijos, se asustan y tiemblan participando en el horror. Obligados, extorsionados, torturados. No amados.
Como nuestros hijos, niños, solo quieren ser amados y amar. Que para eso nacemos todos en esta tierra. Nacemos niños, sentimos y sabemos y conocemos lo humano. ¿Quién nos despojó del recuerdo, quién nos zambulló en ese olvido que nos hace capaces de tener un rifle en las manos y dispararlo contra un cuerpo, que nos hace ver la muerte, propiciarla, impasibles? Si el dinero es el dueño de la vida, si está por encima de ella, ¿cómo llamarnos humanos sin avergonzarnos?
Si la ignorancia es la madre de la crueldad, sacudamos las carnes de esta madre tan ciega y espantosa tan purulenta y vomitiva. Aneguemos su vagina para que sea ya infértil. Que todos los hijos de los hombres tengan por madre a la sabiduría que cercena la amnesia que nos ha apartado de reconocernos.
La sabiduría ha dado a luz a toda la naturaleza. Que la primavera reverdezca en nosotros y nos haga flor. Que la belleza nos vista de amor.
Entonces habrá humanidad entonces habrá bondad entonces habrá caricia.
La ignorancia, postiza nodriza, será despedida para siempre. Y no habrá más sangre inocente, derramada inútilmente, brutalmente. La ignorancia ha muerto, ¡viva la vida!
Hasta el jabalí ha sido domesticado para cotos intensivos, menos en los maizales
Dos tercios largos de la superficie de la provincia son cotos de caza y pesca a falta de otros aprovechamientos agrícolas o ganaderos, donde todo se repuebla, menos los pueblos. En cambio han proliferado las granjas cinegéticas de faisán, conejos, liebres, corzos y, sobre todo, perdices. En total la Junta tiene censadas catorce, aunque el número de criadores más o menos piratas o no declarados puede multiplicarlas varias veces. Practicamente la totalidad de los cotos de caza de la provincia se están repoblando estos meses con especies de recría en un negocio que se inició hace una veintena de años con apenas tres o cuatro granjas en toda España y que ahora aparece estancado después de multiplicarse, porque también el número de cazadores ha tocado luego techo.
Según Secundino Castresana, propietario de una de ellas en Santovenia del Monte, «puede que haya esas catorce granjas agrocinegéticas que dice la junta, pero la mayoría son de faisanes directamente para la cazuela». Los restaurantes, según él, a menudo los encargan «de quinientos en quinientos», pero la cría de la perdir para repoblar desde casa es otra cosa. «Que lo hagamos en serio no creo que seamos más allá de cuatro o cinco en la provincia, porque es una cría muy complicada». A lo grande Según Castresana, que cuenta con una granja de 20.000 perdices en Santovenia del Monte, a la ribera del Curueño, practicamente la totalidad de los cotos de caza de la provincia están siendo repoblados con animales de cría en cautividad.
Eso, que podría parecer nuevo para los profanos, no lo es, en cambio y paradójicamente para los cazadores, que lo saben, pero no por eso renuncian a practicar un deporte que de salvaje que ya sólo tiene lo que figura en los mapas. La explotación de los cotos es tan brutal como los escopetazos. «Sueltan cien perdices en temporada de caza y se les cargan entre dos domingos, así que hay que hay que hacer luego un par de sueltas encubiertas pocos días antes de levantar las escopetas: las perdices se mezclan, y punto».
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