El final de su condena: manifiesto de la Manifestación Contra la Caza

El final de su condena: manifiesto de la Manifestación Contra la Caza

Cada 1 de febrero marca el final de una temporada para unos y el comienzo del infierno para otros. Para miles de perros de caza, hoy no hay celebración: hay descarte, abandono y muerte.

El manifiesto “El Final de su Condena”, leído durante la Manifestación Contra la Caza, denuncia un sistema que clasifica vidas, normaliza la violencia y protege tradiciones basadas en el sufrimiento animal.

Este texto no habla solo de perros. Habla del lobo perseguido, del jabalí masacrado, del ciervo abatido y de miles de vidas silenciadas cada año bajo el amparo de una violencia disfrazada de tradición.

No pedimos parches ni excepciones. Exigimos una ley sin exclusiones, una ética sin dobles raseros y un futuro donde el campo deje de ser un escenario de muerte.

Descarga aquí el PDF con el texto completo del manifiesto.


Manifiesto 2026

”El Final de su Condena” 

Durante meses, han corrido bajo el yugo del miedo. Han sido herramientas, no seres vivos; instrumentos de una tradición que mide la vida en piezas cobradas y la utilidad en velocidad de carrera.

Hoy no es un día cualquiera en el calendario. Hoy, 1 de febrero, mientras el invierno bosteza, una sentencia de muerte o de olvido cae sobre miles de seres vivos. Para el cazador, hoy termina una temporada; para los perros, hoy comienza el juicio final. Se les mide, se les pesa, se les examina y se les descarta. Si no fueron lo suficientemente rápidos, si su instinto flaqueó, o si simplemente el coste de mantenerlos supera su rendimiento, el veredicto es el descarte.

Hemos permitido, como sociedad, la creación de una frontera invisible y cruel. A un lado, el perro de hogar, protegido por leyes y caricias. Al otro lado, el perro “de caza”, el perro “herramienta”, el perro que la ley mira de reojo para no ver su sufrimiento. 

¿Desde cuándo un latido tiene categorías? ¿Desde cuándo el dolor de un animal depende del código postal de su dueño o de la licencia que éste lleve en su bolsillo?

Miradlos a los ojos. No veréis solo la elegancia que los poetas alaban; veréis una memoria genética de siglos de persecución. Veréis la anatomía del miedo grabada en sus cuerpos fibrosos. Son los hijos del viento, sí, pero de un viento que siempre les sopla de cara. Han sido convertidos en máquinas de correr hasta que sus patas se quiebran, y cuando el motor falla, la “tradición” dicta que la máquina debe ser desechada.

No nos conformamos con parches ni aceptamos leyes cobardes que se detienen ante los intereses de unos pocos. No toleramos leyes a medias que dejen atrás a quienes más protección necesitan.

Exigimos una ley sin exclusiones; una ley que reconozca, de una vez por todas, que el latido de un perro de caza es igual al de cualquier otro. Porque el miedo sabe igual, el dolor hiere igual y la libertad les pertenece por igual.

Estamos aquí para decir que la tradición no es un cheque en blanco para la barbarie. No hay cultura en la soga, no hay deporte en el abandono, no hay honor en el pozo. La verdadera civilización de un pueblo se mide en cómo trata a los más vulnerables, y hoy, los perros de caza, son el símbolo de nuestra mayor vergüenza como país.

Hoy nuestra voz llega más lejos. Se alza hacia las cumbres donde el Lobo Ibérico, guardián de nuestra memoria salvaje, sigue siendo perseguido y sentenciado por el odio y el mito. No hay equilibrio en el exterminio del depredador; hay arrogancia.

Nuestra voz también baja a los valles, donde el jabalí ha sido convertido en el nuevo enemigo público. Masacrados bajo el pretexto del control poblacional o sanitario, son víctimas de una gestión basada en la sangre y no en la ciencia, perseguidos con saña en una guerra que ellos no empezaron.

Nuestra voz no olvida al ciervo abatido en la espesura, a la perdiz que cae del cielo y el tordo que nunca completó su vuelo. Miles de vidas que cada año yacen víctimas de una barbarie disfrazada de tradición. 

Si la historia ha de juzgarnos, que sea por la valentía de escuchar lo que otros callan. Un año más, nos convertimos en el eco de esas voces invisibles; porque no somos solo una Manifestación, somos la vida reclamando su dignidad frente a un legado de violencia.

Devolvedles el monte, devolvedles el viento, devolvedles la vida. Que el silencio del campo sea por fin su paz, y no su tumba.

No descansaremos hasta que el 1 de febrero sea solo el recordatorio de una oscuridad que logramos vencer y compañeras, compañeros, no os quepa duda: la venceremos.

NO A LA CAZA

Cuando la lucha cruza fronteras: homenaje al galgo en su día internacional

Cuando la lucha cruza fronteras: homenaje al galgo en su día internacional

Este año, la Manifestación Contra la Caza tiene un significado especial. El 1 de febrero coincide con el Día Internacional del Galgo, una fecha que trasciende fronteras y convierte nuestra denuncia en un grito global.

Los galgos, conocidos como los hijos del viento, simbolizan como pocos la crueldad de la caza: explotados por su velocidad, descartados cuando dejan de ser “útiles”, abandonados al frío, al hambre o a la muerte. Su sufrimiento no entiende de países, pero este año nuestra respuesta tampoco.

Desde Europa hasta Estados Unidos, miles de voces se unen para decir lo mismo: la crueldad no es tradición, el maltrato no es cultura y la vida de un animal no es desechable.

Este texto, leído durante la manifestación, es un homenaje a quienes ya no están, un abrazo a quienes siguen esperando y una promesa firme de que no daremos ni un paso atrás hasta poner fin a la caza.

En Madrid, la lectura del texto correrá a cargo de Estela de Castro, fotógrafa y artista visual comprometida con la defensa de los derechos humanos y de los derechos de los animales. A lo largo de más de dos décadas de trayectoria ha utilizado la fotografía como herramienta de denuncia y transformación social, desarrollando proyectos como Zoocosis o The Animals, obra reconocida con el Primer Premio al Mejor Libro de Arte del Año del Ministerio de Cultura.

Descarga aquí el PDF con el texto completo del homenaje al galgo.


Homenaje al galgo

Si pudiéramos preguntarles a ellos, a los galgos, a esos “hijos del viento” que hoy nos acompañan con sus miradas dulces y asustadizas… ¿qué nos dirían? 

Nos hablarían del frío del zulo, del miedo que cala los huesos y de esa incomprensible traición de quien debería haber sido su refugio.

Nos hablarían de cómo sus cuerpos, de gran belleza, diseñados parala velocidad, han sido tratados como meros objetos de usar y tirar. Como herramientas que, al desgastarse, se descartan en el olvido de un barranco o en el abandono de una carretera.

Pero hoy, el mundo les responde. Este año, nuestra voz cruza fronteras. Desde cada rincón de Europa y EEUU, estamos diciendo que la crueldad no tiene cultura, que el maltrato no es tradición y que el dolor de un animal no entiende de banderas.

Estamos aquí para decirles a esos miles de perros que hoy siguen esperando un milagro: “No os hemos olvidado”.

Somos vuestra voz frente a los que callan, vuestra fuerza frente a los que os oprimen y vuestro corazón frente a los que no tienen alma.

Mirad a los galgos que hoy caminan a vuestro lado. Ved cómo, a pesar de todo el daño recibido, son capaces de volver a confiar y amar. 

Esa es nuestra mayor lección. 

Por ellos, por los que se quedaron en el camino, y por un futuro donde el fin de la caza sea una realidad y no un sueño, no daremos ni un paso atrás.

Porque el amor es internacional y nuestra lucha es imparable.

¡No a la caza, sí a la vida!