En el registro de su vehículo se halló dos galgos y un visor térmico, elemento prohibido para la caza
Varias patrullas de la Guardia Civil de Ávila han interceptado a tres cazadores furtivos, de entre 25 y 39 años y procedentes de Extremadura, en la A-50 a la altura de Peñaranda (Salamanca) que huían desde la localidad abulense de Muñosancho, donde estaban practicando caza de forma furtiva en época de veda y empleando medios prohibidos.
Ante la noticia de que se estaba practicando caza ilegal en las inmediaciones de Muñosancho, la Guardia Civil decidió realizar un dispositivo de vigilancia discreto para detectar la ilegalidad y en previsión de que los presuntos autores pudieran ausentarse de la zona.
Una de las patrullas les detectó en la población de El Ajo perteneciente al término municipal abulense de Flores de Ávila, donde observó cómo un todo terreno realizaba maniobras tendentes a la localización de liebres, actividad no permitida en la práctica de la caza.
Los presuntos cazadores, al percatarse de la presencia policial, emprendieron la huida dirección a la CL-610 en Salamanca y para interceptarles se estableció un dispositivo operativo por varias patrullas, logrando el objetivo ya a la altura de Peñaranda (Salamanca), donde fueron interceptados e identificados los tres ocupantes del vehículo.
En el registro del vehículo se halló en el interior a dos perros de raza galgo, así como un visor térmico, elemento prohibido para el ejercicio de la caza, que generalmente se utiliza para localizar liebres u otros animales ocultos.
Inspeccionando la zona los agentes también encontraron una liebre cerca de la zona del punto de control, que uno de los ocupantes había arrojado por la ventana del vehículo durante la huida.
Por todo lo anterior, se ha procedido a la detención de los tres ocupantes, uno de los cuales, además, tenía una orden de búsqueda, detención y personación en vigor emitida por un juzgado del Principado de Asturias.
Hasta el 30 del mes que viene se podrá actuar en las zonas que haya sobreexplotación de jabalíes.
El Gobierno de Asturias ha comunicado al Consejo Regional de Caza, en una reunión extraordinaria, que ampliará la temporada hasta el 30 de marzo ante el incremento de los daños producidos por jabalíes, especialmente en cultivos, y la detección de focos de tuberculosis bovina en la comunidad.
Esta ampliación del período de caza permitirá actuar en aquellas zonas libres en las que exista sobrepoblación de jabalíes o donde la fauna salvaje esté causando problemas en los cultivos, según indican desde el Ejecutivo autonómico.
Asimismo, esta decisión dará potestad a las sociedades de cazadores de los diferentes cotos para llevar cabo cacerías durante el próximo mes de manera opcional en caso de que consideren necesaria esta herramienta de gestión. Además, permitirá reducir población para disminuir el virus de la peste porcina africana, tal y como recoge la estrategia nacional.
El pasado año se reclamaron por daños causados por jabalíes 642.598 euros, lo que supone un incremento del 18,41% respecto a 2023, cuando se solicitaron 542.733 euros. Desde agosto de 2023, cuando se inició la actual legislatura, se han abonado 1,6 millones por los destrozos provocados por esta especie. Además, la Consejería de Medio Rural y Política Agraria ha incrementado los muestreos sobre la fauna silvestre en Tineo, como medio de prevención para evitar la transmisión de la tuberculosis al ganado. Así, en lo que va de año se han tomado muestras de 80 jabalíes, frente a los 69 que se analizaron en todo el ejercicio pasado.
Más controles sobre la fauna silvestre
La ampliación de la temporada de caza permitirá al Gobierno de Asturias realizar más controles a la fauna silvestre, que puede actuar como reservorio de la tuberculosis bovina. También se han efectuado controles a seis venados y un tejón, la misma cantidad que en todo el año pasado. El análisis de la fauna salvaje es una de las acciones que lleva a cabo el Gobierno de Asturias para garantizar la sanidad animal. El Principado realizó en 2024.307 pruebas a fauna salvaje, con lo que superó en un 136% el mínimo de muestras recomendado en el plan nacional, que obliga a tomar 130.
Todo comenzó durante la inspección de una antigua caseta de aperos en desuso, los guardias civiles encontraron seis perros, tres fallecidos y tres en condiciones deplorables
El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Comandancia de la Guardia Civil de Castellón ha iniciado una investigación contra un hombre por un presunto delito de maltrato animal en la localidad de Onda.
El caso se destapó tras la inspección de una antigua caseta de aperos en desuso, donde los agentes encontraron seis perros en condiciones extremas. De ellos, tres estaban con vida, pero en estado de caquexia, desnutrición y debilidad generalizada, mientras que los otros tres habían fallecido y se hallaban en un avanzado estado de descomposición.
Uno de los perros rescatados se encontraba confinado de manera permanente en el interior de un remolque de chapa, expuesto a la intemperie, sin comida ni agua, y en condiciones higiénico-sanitarias deplorables.
Los perros sobrevivientes fueron rescatados y atendidos por veterinarios, quienes evaluaron su estado de salud y les proporcionaron los cuidados necesarios.
Tras localizar al presunto responsable de los canes, la Guardia Civil procedió a su investigación como autor de un posible delito de maltrato animal.
El caso sigue en curso y la instrucción judicial se está llevando a cabo en los Juzgados de Nules.
La Guardia Civil de Ávila ha informado que ha concluido “con éxito” el dispositivo especial desplegado durante el LXXXVII Campeonato de España de Galgos celebrado en Madrigal de las Altas Torres.
Un operativo que se ha desarrollado durante seis jornadas, del 18 de enero al 8 de febrero y que ha contado con la participación de 300 efectivos de la Guardia Civil.
Gracias a la labor de los agentes y a la colaboración ciudadana, el campeonato se ha desarrollado “sin incidentes graves” pero se han formulado un total de 132 denuncias.
Entre ellas destaca la Benemérita las 22 denuncias por tenencia y consumo de sustancias estupefacientes en el evento, dos por tenencia de armas blancas, una por exhibición de armas en lugar no habilitado, otra por infracción a la normativa de caza y 106 por infracciones relacionadas con la seguridad vial.
En lo que tiene que ver con el ámbito penal, se han instruido diligencias por un delito de simulación y otro de abandono de animal doméstico. Además, se ha prestado auxilio a numerosos ciudadanos recuperando móviles, carteras y resolviendo averías o incidencias de vehículos.
Abandono y muerte se llamaban. Desde que tengo uso de razón reconozco la mirada del galgo condenado.
Toda la vida a través de las rejas, bajo las escaleras del corral, en cajones de madera fríos y húmedos, a la intemperie en los campos, atados a las patas de las mesas del patio donde se enredaban y quedaban pegando el hocico al suelo. Yo no entendía porque sus miradas eran tristes y decaídas, no lo entendía porque ellos no estaban en la calle abandonados, ellos tenían dueño, comían y salían «de paseo».
Era difícil acordarse del nombre ya que todos estaban siempre de paso y pasaban tantos a lo largo de los meses…. aún así los recordaba porque cuando una los mira a los ojos quedan grabados a fuego en el corazón. Faraona, pantoja, sauron, mori, loca, tronista, ligero, distinto, gitana….nombres que nada tenían que ver con ellos.
Vi generaciones pasar por mi corral, vi galgas parir hasta quedar secas, los vi crecer entre palos, patadas y caricias fingidas o con algún fin y también los vi morir, llegar del «picadero» (atados a las puertas de la C15 correr entre siestas en pleno verano o diluviando en invierno, largos caminos e interminables horas) y caer reventados muertos en el suelo del corral, los vi llegar de cazar con trozos de piel recolgando de saltar alambradas, con patas y mandíbulas rotas, agujeros en sus cuellos… pero sin duda era peor no verlos, no verlos llegar de una mañana de caza y tener que escuchar decir entre los adultos que los habían colgado de un árbol, o los habían tirado de la vía abajo, o les habían dado un tiro, o matado a palos, o les habían arrancado el chip con una navaja y dejado en el campo a km de casa…. oírlos escupir estas palabras de galgos que habían criado, acariciado, y permanecido a su lado fieles durante tantos años. Pero claro, eso era un acto de valentía, valor, hombría, fuerza y frialdad…. o eso decían mi padre y mis tíos (y mi hermano pequeño con el paso de los años). No vale, no sirve, es un matraco, un tragapan, se come las mierdas, tiene miedo, no corre, ya es viejo, ha parido muchas veces, se escapa, se come las liebres, no salta, cojea….. cualquiera de estos adjetivos iban siempre seguidos de abandono o muerte.
Harta de verlos seguir sus protocolos: perro nuevo en casa, mucho cariño las primeras semanas hasta que se haga a la mano del nuevo dueño para que no se escape. Mucha comida (pan con agua o pan con huesos) y a veces hasta pienso. Salidas por el pueblo para que se conozca la casa (luego ya pasaremos a las pistas y caminos kilométricos). Entrenamiento de saltar alambradas, olfatear pellicas de liebres…Caza los fines de semana. Competiciones (trofeos o palizas). Curas con vinagre las pezuñas. Encierro y hacinamiento bajo la escalera (6 o 7 perros). Celo y parto (explotación). Venta de galgos si tienen pedigree. Tirar o matar los que no valen. Y así toda la vida.
Para mi ver como se escapaban alguna vez que abrían la puerta del corral era felicidad porque quizás ese se salvara, o terror si llegaban a cogerlos porque se iba a «tragar el palo». Y se lo tragaba hasta sangrar y que chille porque como no chille «cobra más», para que aprenda decían…
Entendí que estar aquí así, era el motivo de sus miradas tristes y que el «hogar, el dueño y la comida» era para ellos su verdadero verdugo. De nada servían mis llantos y suplicas a mi padre (cuando era niña) y a mi hermano (ahora que ya tengo 32 años)porque el destino de los galgos de mi casa era muy claro: abandono o muerte. Ofrecí mi dinero, mis esfuerzos y mi responsabilidad para quedarme con ellos…. pero no eran aceptadas porque «los galgos o valen para la caza o no merecen vivir». Me engañé a mi misma mil veces dándoles la oportunidad de que aquello cambiara con buenas palabras, intentos de entrar en razón, explicarles el sufrimiento de los animalitos… después con amenazas, grabando en vídeo las múltiples palizas, buscando gente que me ayudara. Al final me decidí a denunciar (después de meses de deliberar la moralidad del acto en si) y lo único que conseguí fue que esto no fuera el final.
Utilizamos cookies para optimizar nuestro sitio web.
Cookies funcionales
Siempre activo
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Preferencias
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
Estadísticas
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos.El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
marketing
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en un sitio web o en varios sitios web con fines de marketing similares.