Este año, la Manifestación Contra la Caza tiene un significado especial. El 1 de febrero coincide con el Día Internacional del Galgo, una fecha que trasciende fronteras y convierte nuestra denuncia en un grito global.

Los galgos, conocidos como los hijos del viento, simbolizan como pocos la crueldad de la caza: explotados por su velocidad, descartados cuando dejan de ser “útiles”, abandonados al frío, al hambre o a la muerte. Su sufrimiento no entiende de países, pero este año nuestra respuesta tampoco.

Desde Europa hasta Estados Unidos, miles de voces se unen para decir lo mismo: la crueldad no es tradición, el maltrato no es cultura y la vida de un animal no es desechable.

Este texto, leído durante la manifestación, es un homenaje a quienes ya no están, un abrazo a quienes siguen esperando y una promesa firme de que no daremos ni un paso atrás hasta poner fin a la caza.

En Madrid, la lectura del texto correrá a cargo de Estela de Castro, fotógrafa y artista visual comprometida con la defensa de los derechos humanos y de los derechos de los animales. A lo largo de más de dos décadas de trayectoria ha utilizado la fotografía como herramienta de denuncia y transformación social, desarrollando proyectos como Zoocosis o The Animals, obra reconocida con el Primer Premio al Mejor Libro de Arte del Año del Ministerio de Cultura.

Descarga aquí el PDF con el texto completo del homenaje al galgo.


Homenaje al galgo

Si pudiéramos preguntarles a ellos, a los galgos, a esos “hijos del viento” que hoy nos acompañan con sus miradas dulces y asustadizas… ¿qué nos dirían? 

Nos hablarían del frío del zulo, del miedo que cala los huesos y de esa incomprensible traición de quien debería haber sido su refugio.

Nos hablarían de cómo sus cuerpos, de gran belleza, diseñados parala velocidad, han sido tratados como meros objetos de usar y tirar. Como herramientas que, al desgastarse, se descartan en el olvido de un barranco o en el abandono de una carretera.

Pero hoy, el mundo les responde. Este año, nuestra voz cruza fronteras. Desde cada rincón de Europa y EEUU, estamos diciendo que la crueldad no tiene cultura, que el maltrato no es tradición y que el dolor de un animal no entiende de banderas.

Estamos aquí para decirles a esos miles de perros que hoy siguen esperando un milagro: “No os hemos olvidado”.

Somos vuestra voz frente a los que callan, vuestra fuerza frente a los que os oprimen y vuestro corazón frente a los que no tienen alma.

Mirad a los galgos que hoy caminan a vuestro lado. Ved cómo, a pesar de todo el daño recibido, son capaces de volver a confiar y amar. 

Esa es nuestra mayor lección. 

Por ellos, por los que se quedaron en el camino, y por un futuro donde el fin de la caza sea una realidad y no un sueño, no daremos ni un paso atrás.

Porque el amor es internacional y nuestra lucha es imparable.

¡No a la caza, sí a la vida!