El joven sufrió una caída en un paraje de difícil acceso al este de Ciguera y ha sido trasladado al Hospital de León tras ser rescatado anoche
Un joven de 19 años ha sido trasladado al Hospital de León tras ser rescatado anoche por agentes del Greim de Sabero después de resultar herido al sufrir una caída mientras cazaba en una zona montañosa y de difícil acceso en Ciguera, en el término municipal leonés de Crémenes.
La sala de operaciones del 112 recibió una llamada alertando del suceso a las 21:43 horas del sábado. El centro coordinador de emergencias de Protección Civil se hizo cargo de la coordinación del rescate, que fue llevado a cabo por agentes del del Greim de la Guardia Civil de Sabero.
Un rescate complicado
Según han explicado este domingo, tras acceder al lugar en el que se hallaba el herido, tuvieron que realizar un porteo en camilla dado que el joven presentaba un golpe en la cabeza y contusiones diversas. Los agentes del Greim lograron trasladar al herido hasta la entrada de Ciguera, donde una ambulancia de Emergencias Sanitarias, junto con personal sanitario de Atención Primaria, le prestaron las primeras asistencias y más tarde, le trasladaron al Hospital Universitario de León (Caule).
Los bomberos del Consorcio Provincial de València han rescatado este sábado en helicóptero a un hombre de 52 años que había resultado herido mientras practicaba la caza en el Pico del Navajo, en las proximidades de Loriguilla.
El aviso se recibió a las 10:30 horas, lo que activó un operativo de emergencia para acceder a una zona de difícil acceso. Hasta el lugar se desplazó el grupo de rescate GERA con el helicóptero V-990 del Consorcio, que contaba con médico a bordo.
Una vez localizado el herido, los efectivos le prestaron las primeras atenciones sanitarias en el lugar y procedieron a su evacuación aérea. El hombre fue trasladado hasta el hospital La Fe de València, donde quedó a cargo de los servicios sanitarios
De forma inicial, también se movilizaron por vía terrestre un coordinador forestal del Consorcio y una unidad de bomberos forestales de la Generalitat Valenciana, aunque finalmente no fue necesaria su intervención, resolviéndose el rescate únicamente con medios aéreos.
La rápida actuación permitió completar el operativo con eficacia y garantizar una evacuación segura del herido desde la zona de montaña.
La intervención se enmarca en un servicio nocturno de vigilancia desarrollado por agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona)
La Guardia Civil ha abierto una investigación contra cuatro varones, vecinos de La Carolina (Jaén), con edades comprendidas entre 21 y 38 años. Se les atribuye, de forma indiciaria, la comisión de delitos contra la flora y la fauna silvestre, además de tenencia ilícita de armas y daños.
La intervención se enmarca en un servicio nocturno de vigilancia desarrollado por agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona). El dispositivo formaba parte de las actuaciones de prevención del furtivismo desplegadas por la Guardia Civil.
Según la información facilitada por la Benemérita en una nota, el inicio de las pesquisas se produjo tras detectar un turismo en las inmediaciones de la pedanía de El Centenillo. Los agentes apreciaron «maniobras sospechosas» y procedieron a ordenarle la detención.
Investigación en La Carolina
Los investigados son cuatro hombres, todos residentes en La Carolina, a los que el Seprona vincula con una presunta actividad de caza ilegal. La actuación se inició durante una vigilancia nocturna destinada a detectar posibles hechos de furtivismo en la zona.
Tras observar el comportamiento del vehículo en un entorno próximo a El Centenillo, los agentes intentaron identificar a sus ocupantes. La Guardia Civil sitúa el origen del caso en esa primera intervención, que dio paso a diligencias posteriores y a rastreos en el entorno.
Huida e inspección del vehículo
De acuerdo con el relato oficial, el conductor hizo «caso omiso» a las señales de los agentes. A continuación, «y emprendió la huida a gran velocidad, siendo finalmente interceptado al quedar sin salida».
En el momento de la interceptación, uno de los ocupantes escapó a pie y llevaba un rifle, mientras que en el interior permanecieron otras tres personas, que fueron identificadas. Después, los agentes efectuaron una inspección del turismo.
En el maletero se localizaron dos morrales de caza «de grandes dimensiones». En su interior había armas blancas, un trípode de apoyo para armas de fuego, una linterna, un serrucho y vainas de cartuchería metálica.
Además, se intervinieron 30 cuernas de ciervo y cuatro de gamo, serradas y «con restos de sangre y pelo». También se hallaron dos desmogues de ciervo, correspondientes a astas desprendidas «de forma natural».
Batidas y animales hallados
A partir de los objetos encontrados, la Guardia Civil amplió la investigación. Los agentes realizaron batidas por distintas zonas y parajes cercanos dentro del término municipal de Baños de la Encina.
Durante esos recorridos se localizaron varios animales muertos: dos gamos y dos muflones decapitados, así como tres ciervos a los que se les había serrado la cornamenta. En el área de los hallazgos también apareció una tienda de campaña, donde presuntamente pernoctaban los furtivos.
Según las conclusiones de la investigación, el ‘modus operandi’ se basaba en la caza ilegal de especies de caza mayor, entre ellas ciervo, gamo y muflón. La finalidad, siempre según la Guardia Civil, era «con la finalidad de comercializar de forma ilícita los trofeos de caza en el mercado negro».
Las diligencias instruidas por estos hechos han sido remitidas al Juzgado de Guardia de La Carolina, conforme a lo comunicado por la Benemérita
El investigado tenía en vigor una orden de alejamiento y la prohibición de tenencia y porte de armas cuando fue sorprendido y se dio a la fuga en un coto de Quintanilla de Tres Barrios
Un hombre, vecino de El Burgo de Osma ha sido detenido por la Guardia Civil de Soria por portar armas cuando lo tenía prohibido. El veto obedecía a un caso de violencia de género del que derivó una orden de alejamiento y la prohibición de tener o portar armas de fuego. El investigado se encontraba en un coto de caza cuando fue sorprendido y se dio a la fuga, pudiendo seguirse sus pasos desde el aire hasta su localización.
Se le considera presunto autor de un delito de quebrantamiento de condena y un delito de tenencia ilícita de armas de fuego. Las actuaciones se iniciaron como consecuencia del seguimiento y control de una persona implicada en un procedimiento por violencia de género, sobre la que constaba una orden judicial de alejamiento, así como la privación del derecho a la tenencia y porte de armas, con la correspondiente revocación de la licencia.
En el transcurso de estas labores de vigilancia, el pasado día 8 de diciembre de 2025, agentes del Seprona de la Guardia Civil, con el apoyo del Destacamento de Fiscal y Fronteras de la Comandancia de Soria, detectaron la presencia del investigado en una montería celebrada en un coto de caza situado en el término municipal de Quintanilla de Tres Barrios, pedanía de San Esteban de Gormaz (Soria), portando un arma de fuego. Al percatarse de la presencia policial, el varón emprendió la huida, tratando de eludir la actuación de los agentes.
Tras la huida, los agentes localizaron un vehículo en las inmediaciones, que tras haber sido comprobados sus datos obrantes, se pudo confirmar su titularidad, correspondiendo con los datos del autor de los hechos.
Consultando la información a través del Centro Operativo de Servicios (COS) de la Comandancia de Soria, se confirmaba que dicha persona tenía vigente una privación del derecho a la tenencia y porte de armas, con la correspondiente revocación de la licencia de armas.
Por todo ello, y tras una actuación coordinada y eficaz de los agentes, se procedió a la detención como presunto autor de dos delitos: uno de quebrantamiento de condena y otro de tenencia ilícita de armas de fuego.
Controlado su vehículo, se hallaron en su interior fundas de rifle vacías, no habiendo sido posible localizar, por el momento, el arma empleada en la comisión del delito.
A la vista de los hechos, se han instruido las correspondientes diligencias penales, dirigidas y coordinadas por el Tribunal de Instancia e Instrucción número 1 del Burgo de Osma-Ciudad de Osma (Soria).
La tenencia ilícita de armas, conforme al Código Penal, puede conllevar penas que oscilan desde multa de 12 meses o penas privativas de libertad de 1 año hasta 5 años, en función del tipo de arma y de las circunstancias del caso.
El delito de quebrantamiento de condena, tipificado en el Código Penal, puede conllevar penas de prisión de entre seis meses y un año, o multa de doce a veinticuatro meses, en función de la naturaleza de la condena incumplida y de las circunstancias concurrentes.
Bomberos rescatan a un perro que cayó a un profundo pozo. Ha ocurrido en una finca privada de Mallorca, entre Muro y Santa Margalida. El perro, de caza, fue sacado con vida y al parecer se encuentra en buenas condiciones.
Cada vez que surge un problema complejo, la Junta de Castilla y León recurre a la misma receta simplista: disparar primero y pensar después. Ahora le ha tocado al jabalí. Con la excusa de prevenir la peste porcina africana (PPA), el Gobierno autonómico ha decretado la caza ilimitada de esta especie, como si la ciencia avalara que matar más animales vaya a resolver un problema sanitario de enorme complejidad. No es así.
La PPA es una enfermedad vírica grave, persistente y extremadamente resistente en el medio. Los expertos lo llevan diciendo años: no se erradica a tiros. Sin embargo, la Junta insiste en convertir la gestión de la fauna silvestre en una cuestión puramente cinegética, ignorando deliberadamente la evidencia científica y los efectos ecológicos de sus decisiones.
La ciencia es clara: la caza intensiva no soluciona la PPA
Numerosos estudios y evaluaciones de organismos como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) coinciden en algo fundamental: la caza masiva del jabalí, por sí sola, no detiene la peste porcina africana. En algunos casos, incluso puede empeorar la situación.
La razón es sencilla. La presión cinegética intensa rompe la estructura social de los grupos de jabalíes, provoca desplazamientos bruscos, dispersa animales infectados y aumenta el contacto entre poblaciones que antes estaban relativamente aisladas. Es decir, más movimiento, más estrés y más riesgo de propagación del virus.
Además, la PPA no desaparece cuando cae un animal abatido. El virus permanece activo durante meses en los cadáveres, en el suelo y en restos orgánicos. Sin una vigilancia exhaustiva y una retirada sistemática de animales muertos —algo que la Junta no está garantizando—, la caza se convierte en un parche ineficaz, cuando no directamente contraproducente.
El verdadero problema está en otro sitio
Si de verdad se quiere proteger al sector porcino, la prioridad debería ser clara: bioseguridad en las explotaciones, controles estrictos, trazabilidad, formación y vigilancia epidemiológica. La mayoría de brotes históricos de PPA han estado relacionados con fallos humanos, transporte de animales, residuos contaminados o prácticas ganaderas deficientes, no con la mera existencia de jabalíes en el monte.
Pero asumir esto exige responsabilidad política, inversión pública y enfrentarse a determinados intereses. Mucho más fácil es señalar a la fauna silvestre y abrir la veda.
Cuando se elimina al lobo, el jabalí se dispara
Hay otro elemento que la Junta se empeña en ignorar: el papel clave de los depredadores naturales, especialmente el lobo. Allí donde el lobo está presente, las poblaciones de ungulados —incluido el jabalí— se regulan de forma natural. No solo reduce números: selecciona animales enfermos o debilitados, limita la expansión territorial y contribuye a mantener ecosistemas más equilibrados.
Resulta profundamente contradictorio que el mismo gobierno que autoriza la caza indiscriminada del jabalí persiga al lobo con saña, debilitando uno de los pocos mecanismos naturales capaces de ayudar a controlar estas poblaciones a medio y largo plazo. Matar lobos hoy es garantizar más jabalíes mañana. Y después, más excusas para seguir disparando.
Gestión de fauna no es caza sin límites
La gestión responsable de la fauna silvestre debe basarse en criterios científicos, ecológicos y sanitarios, no en decisiones ideológicas ni en presiones de determinados lobbies. Convertir cada problema ambiental en una oportunidad para ampliar la caza es una huida hacia adelante que ya conocemos demasiado bien en Castilla y León.
Desde Alianza Verde defendemos otra forma de hacer las cosas: ciencia frente a ocurrencias; prevención frente a propaganda; ecosistemas vivos frente a políticas de exterminio.
La peste porcina africana es un reto serio. Precisamente por eso merece respuestas serias. Y disparar sin límite no lo es.
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